{"id":13350,"date":"2011-11-07T08:28:02","date_gmt":"2011-11-07T07:28:02","guid":{"rendered":"https:\/\/www.aparences.net\/periodes\/peinture-baroque\/la-pintura-barroca-en-espana\/"},"modified":"2025-12-11T19:40:56","modified_gmt":"2025-12-11T18:40:56","slug":"la-pintura-barroca-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/la-pintura-barroca-en-espana\/","title":{"rendered":"La pintura barroca en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"<p><!--contents--><\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El siglo de oro de la pintura<\/h2>\n\n\n\n<p>A pesar de la decadencia econ\u00f3mica del siglo XVII, <strong>Espa\u00f1a vivi\u00f3 una verdadera \u00e9poca de apogeo cultural, el llamado Siglo de Oro<\/strong>. La innegable hegemon\u00eda de Madrid se debi\u00f3 a la instalaci\u00f3n de la Corte en aquella capital en 1561. Felipe IV fue un importante mecenas, un gran coleccionista y protector de numerosos artistas. En la corte de Madrid trabajaron grandes pintores, representantes de este \u00abSiglo de Oro\u00bb, entre los cuales basta citar el nombre de <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong>. Al mismo tiempo <strong>recibi\u00f3 la visita de maestros extranjeros como el flamenco<\/strong> <a title=\"Rubens\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/flandes-bajo-la-sombra-de-rubens\/\">Rubens<\/a>, <strong>o el italiano<\/strong> <a title=\"Luca Giordano\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/el-gran-estilo-romano\/#luca-giordano,-un-artista-internacional\">Luca Giordano<\/a>. La presencia de la corte en la capital atrajo arquitectos, escultores y pintores, portadores de un estilo que influy\u00f3 fuertemente en el gusto de los dem\u00e1s centros art\u00edsticos de la pen\u00ednsula. Los artistas italianos (Federico Zuccaro, Luca Cambiaso) que trabajaron en la decoraci\u00f3n de El Escorial contribuyeron al desarrollo de un lenguaje riguroso, veros\u00edmil e inmediatamente sensible a estas influencias. <strong>El<\/strong> <a title=\"estilo caravaggista\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/caravaggio-y-el-caravaggismo\/\">estilo caravaggista<\/a> <strong>fue r\u00e1pidamente asimilado<\/strong> por algunos disc\u00edpulos, pero el \u00abtenebrismo\u00bb espa\u00f1ol fue tambi\u00e9n sensible al tratamiento de la luz de los Bassano, cuyas obras se coleccionaban. Las naturalezas muertas revelan esta discreta sublimaci\u00f3n de los objetos m\u00e1s humildes que se encuentra en el joven <strong>Vel\u00e1zquez <\/strong>y <strong>Zurbar\u00e1n<\/strong>, el cual les da a menudo un alcance simb\u00f3lico. La obra de <strong>Murillo<\/strong> es muy caracter\u00edstica de la manera en como las influencias bien asimiladas pueden transformar una carrera que hab\u00eda&nbsp; debutado en un tenebrismo tard\u00edo. <strong>El<\/strong> <a title=\"gran estilo decorativo\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/el-gran-estilo-romano\/\">gran estilo decorativo<\/a> <strong>italiano penetra en Espa\u00f1a<\/strong>, mucho antes de la llegada de <strong>Luca Giordano<\/strong>, gracias a <strong>Francisco Herrera el Joven<\/strong>, quien hacia 1650, trae de Italia el gusto por las composiciones din\u00e1micas, donde cielo y tierra se mezclan entre nubes de \u00e1ngeles. A pesar de las condiciones econ\u00f3micas desastrosas que solo permit\u00eda encargos pict\u00f3ricos a la iglesia y a la nobleza, el siglo XVII es considerado como el Siglo de oro de la pintura espa\u00f1ola, prolongando el Siglo de oro literario.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-les-fileuses.jpg\" alt=\"La f\u00e1bula de Aracne o Las hilanderas, hacia 1657, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"La f\u00e1bula de Aracne o Las hilanderas, hacia 1657, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La f\u00e1bula de Aracne o Las hilanderas<\/strong>, hacia 1657, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo del Prado) <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Al fondo,&nbsp; la diosa Minerva con su casco y escudo golpea con un huso a Aracne que se atrevi\u00f3 a retarla a la confecci\u00f3n de un tapiz. \u00c9sta, seg\u00fan las Metamorfosis de Ovidio, es transformada en ara\u00f1a por la diosa. Tres damas, posiblemente de la corte, parecen presenciar esta escena mitol\u00f3gica. La forma en como la mujer de la derecha se vuelve y dirige su mirada al espectador es t\u00edpicamente barroca. El tapiz del fondo del cuadro que representa el Rapto de Europa, fue ejecutado seg\u00fan una copia que Rubens hizo de un cuadro de Tiziano (El Rapto de Europa), y que se encontraba en palacio. La mujer que abre la cortina desvela una nueva escena, que parece introducir el tema del \u00abcuadro dentro del cuadro\u00bb tratado muy a menudo por los artistas flamencos, y que fue adoptado y muy practicado por los artistas espa\u00f1oles del siglo de oro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!-- AdBoxRight2020 --><ins class=\"adsbygoogle\"     style=\"display:block; margin-top:30px;\"     data-ad-client=\"ca-pub-2468002815867636\"     data-ad-slot=\"3496014735\"     data-ad-format=\"auto\"     data-full-width-responsive=\"false\"><\/ins><script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});<\/script><h2 class=\"wp-block-heading\">Vel\u00e1zquez, el pintor de los pintores<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Las obras de Vel\u00e1zquez, al que<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/impresionismo-2\/edouard-manet\/\">Manet<\/a> <strong>consideraba como \u00abel pintor de los pintores\u00bb<\/strong>, son fundamentales en la historia del arte europeo. Diego Rodriguez de Silva <strong>Vel\u00e1zquez<\/strong> (Sevilla 1599 \u2013 Madrid 1660) <strong>entr\u00f3 en 1610 en el taller de Francisco Pacheco<\/strong>, donde permaneci\u00f3 hasta 1617, fecha en la cual comenz\u00f3 su actividad independiente. Su gusto por el estilo naturalista, con una predilecci\u00f3n por las escenas de la vida popular, lo aleja de la moda \u00abromanista\u00bb al uso y lo orienta hacia los modelos flamencos o tenebristas, lo cual se hace evidente en el contraste muy marcado de luces y sombras y en la s\u00f3lida plasticidad de las figuras que se manifiesta ya en sus <strong>primeras obras, como<\/strong> <em><strong>Cristo en casa de Marta<\/strong><\/em> o <em>El aguador de Sevilla<\/em>. Despu\u00e9s de un primer viaje a Madrid en 1622, destinado sobre todo al estudio de las pinturas de El Escorial \u2013 obra capital en aquellos tiempos para la formaci\u00f3n de los artistas \u2013 y probablemente tambi\u00e9n al <strong>estudio de las<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/el-manierismo\/el-greco-o-el-apogeo-del-manierismo\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/el-manierismo\/el-greco-o-el-apogeo-del-manierismo\/\">obras de El Greco<\/a>, en octubre de 1623 <strong>fue nombrado pintor de corte<\/strong> por Felipe IV y comienza enseguida una serie de retratos del rey y de su ministro el poderoso conde-duque de Olivares.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-christ-chez-marth.jpg\" alt=\"Cristo en casa de Marta y Mar\u00eda, 1618, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"Cristo en casa de Marta y Mar\u00eda, 1618, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Cristo en casa de Marta y Mar\u00eda<\/strong>, 1618, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong> (Londres, National Gallery)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>El arte espa\u00f1ol del siglo XVII adhiere con entusiasmo al tenebrismo, a la utilizaci\u00f3n intensa del claroscuro que hace resaltar desde un fondo impreciso, los personajes ba\u00f1ados por la luz. En la pintura de g\u00e9nero y a trav\u00e9s del naturalismo, se representan los gestos m\u00e1s simples de la vida cotidiana. Introduciendo un plano suplementario dentro de la composici\u00f3n, el recuadro situado a la derecha muestra lo que ser\u00eda la verdadera escena que evoca el t\u00edtulo del cuadro: la escena de Cristo en casa de Marta y Mar\u00eda, es relegada por el pintor en segundo plano, con el fin de atribuir un significado moral a la escena de g\u00e9nero que se desarrolla en primer plano. Evoca un espejo que refleja una imagen que hace m\u00e1s cercana la historia para el espectador.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Establecido en Madrid, <strong>Vel\u00e1zquez<\/strong> alcanz\u00f3 en poco tiempo un \u00e9xito sin precedentes y una indiscutible posici\u00f3n de supremac\u00eda sobre los pintores de la generaci\u00f3n anterior, transformando de un modo radical el gusto art\u00edstico de la corte espa\u00f1ola. En los retratos de Felipe IV y de otros personajes de la corte, pintados entre 1624 y 1628, con refinados tonos marrones y grises, su estilo noble y monumental parece atenuar el realismo impetuoso que se puede encontrar en sus obras de juventud como en la divertida parodia <em>Los borrachos<\/em> llamado tambi\u00e9n <em>El Triunfo de Baco<\/em>. Se trata de la primera escena importante de car\u00e1cter mitol\u00f3gico pintada por Vel\u00e1zquez, que <strong>coincidi\u00f3 con la estancia de<\/strong> <a title=\"Rubens\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/flandes-bajo-la-sombra-de-rubens\/\">Rubens<\/a> en la corte de Madrid con quien el pintor probablemente hab\u00eda compartido el taller.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-philipe-IV.jpg\" alt=\"Felipe IV con armadura, Diego Velazquez\" title=\"Felipe IV con armadura, Diego Velazquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Felipe IV con armadura<\/strong>, hacia 1628, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><strong>La riqueza de las colecciones reales, sobre todo en<\/strong> <a title=\"obras de Tiziano\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/escuelas\/la-pintura-veneciana\/tiziano-vecellio-biografia\/\">obras de Tiziano<\/a>, <strong>y la estancia de Rubens<\/strong> en la corte, le permitieron un primer viaje a Italia (1629-1631) donde pint\u00f3 <em><strong>La forja de Vulcano<\/strong><\/em>, preludio a la extraordinaria libertad crom\u00e1tica que se puede encontrar en los lienzos del Museo del Prado pintados entre 1630 y 1640: La rendici\u00f3n de Breda; los retratos reales ejecutados para la Torre de la Parada y para el Sal\u00f3n de Reinos del Buen Retiro; im\u00e1genes de enanos y de bufones de corte, obras caracterizadas por expresiones inquietantes que marcan uno de los momentos m\u00e1s representativos del \u00abnaturalismo impasible\u00bb de Vel\u00e1zquez. En <em>Marte<\/em> (1640-1642), la postura del dios de la guerra es el resultado de la observaci\u00f3n y del estudio de las esculturas antiguas durante la estancia del pintor en Italia, pero la representaci\u00f3n del mito no tiene nada que ver con el <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/tematicos\/mitologia-y-pintura\/los-doce-dioses-del-olimpo-i\/\">dios del Olimpo<\/a>, que aparece como cansado y preocupado. En este caso, Vel\u00e1zquez sigue la tendencia de la \u00abdesacralizaci\u00f3n\u00bb del mito, imagen fabricada por los escritores de su tiempo como G\u00f3ngora, Lope de Vega o Cervantes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-forge-vulcain.jpg\" alt=\"La forja de Vulcano, 1630, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"La forja de Vulcano, 1630, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La forja de Vulcano<\/strong>, 1630, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Pintada durante su estancia en Italia, se trata de una de las obras m\u00e1s italianizantes ejecutadas hasta entonces por el artista. Los colores de su paleta se han atenuado, y se pone de manifiesto el dominio del espacio y del desnudo, siguiendo la lecci\u00f3n de la Antig\u00fcedad, y tambi\u00e9n su inter\u00e9s por el tratamiento contempor\u00e1neo de los \u00abaffetti\u00bb (efectos), datos que no contrar\u00edan el gusto de Vel\u00e1zquez por el realismo.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-la-forge-vulcain.jpg\" alt=\"La forja de Vulcano, 1630, Diego Vel\u00e1zquez, detalles\" title=\"La forja de Vulcano, 1630, Diego Vel\u00e1zquez, detalles\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Coronado con laureles, el dios Apolo hace su entrada en la forja para advertir a Vulcano que su mujer, Venus, diosa de la belleza, ha cometido adulterio con Marte, dios de la guerra. En su \u00abOdas\u00bb, el poeta latino Horacio evoca la asimilaci\u00f3n del dios herrero griego al dios de los Volcanes quien, seg\u00fan los romanos, trabajaba en sus forjas eternas en las entra\u00f1as del Etna, donde fabricaba los rayos de J\u00fapiter. Las m\u00ednimas manifestaciones eruptivas del volcan eran interpretadas como ataques de ira del ardiente Vulcano, conocido por su car\u00e1cter irascible. <\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/11\/velazquez-prince-balthazar1.jpg\" alt=\"El pr\u00edncipe Baltasar Carlos a caballo, 1635-1636, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"El pr\u00edncipe Baltasar Carlos a caballo, 1635-1636, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El pr\u00edncipe Baltasar Carlos a caballo<\/strong>, 1635-1636, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\"><em>El peque\u00f1o Baltasar es el protagonista de este encantador retrato ecuestre, realizado con el fin de mostrar al sucesor real, entre los personajes retratados para la decoraci\u00f3n del Sal\u00f3n los Reinos del palacio del Buen Retiro, al lado de los retratos de sus padres y abuelos. La sucesi\u00f3n no pasar\u00e1 al peque\u00f1o pr\u00edncipe que era de salud fr\u00e1gil, muriendo poco tiempo despu\u00e9s de haber realizado el retrato. El ni\u00f1o es representado a la edad de cinco a\u00f1os con expresi\u00f3n melanc\u00f3lica, durante una cabalgata al galope en la sierra de Guadarrama, reconocible por las monta\u00f1as nevadas en el plano posterior. Son admirables las variaciones crom\u00e1ticas como el delicado tono rosa de la banda del ni\u00f1o que ondea al viento o el azul del cielo y los tonos blancos y grises con toques de amarillo de las nubes.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-reddition-breda.jpg\" alt=\"La rendici\u00f3n de Breda o Las lanzas, 1635, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"La rendici\u00f3n de Breda o Las lanzas,1635, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La rendici\u00f3n de Breda o Las lanzas<\/strong>, hacia 1635, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong><\/em><br><em> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La pintura muestra la entrega de las llaves de la ciudad de Breda por Justino de Nassau, al general espa\u00f1ol el marqu\u00e9s Ambrosio de Sp\u00ednola. Esta importante ciudad hab\u00eda sido asediada durante largos meses en el marco de la guerra entre Espa\u00f1a y los Pa\u00edses Bajos y la capitulaci\u00f3n de los neerlandeses se efectu\u00f3 en 1623. En primer plano Vel\u00e1zquez representa el momento dram\u00e1tico de la rendici\u00f3n. Justino de Nassau (a la izquierda) se somete literalmente a su vencedor Sp\u00ednola, quien con una expresi\u00f3n bondadosa, le pone la mano en el hombro. En este solemne momento, los oficiales espa\u00f1oles vencedores se han quitado el sombrero; detr\u00e1s de ellos, los soldados levantan orgullosamente sus numerosas lanzas creando una ilusi\u00f3n de pujanza y de disciplina.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-reddition-breda-.jpg\" alt=\"Rendici\u00f3n de Breda, Diego Vel\u00e1zquez, detalles\" title=\"Rendici\u00f3n de Breda, Diego Vel\u00e1zquez, detalles\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La composici\u00f3n es a la vez sim\u00e9trica y asim\u00e9trica: a la izquierda los soldados holandeses vencidos y resignados, con s\u00f3lo algunas alabardas (y min\u00fasculas banderas de color naranja) y detr\u00e1s de ellos un impresionante penacho de humo y la ciudad de Breda. El joven de la camisa blanca es consolado por su compa\u00f1ero. Los dos caballos juegan un papel importante en la organizaci\u00f3n de la escena. En el extremo derecho <strong>se puede ver al propio Vel\u00e1zquez<\/strong> que se ha representado en el cuadro.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En febrero de 1649 <strong>Vel\u00e1zquez<\/strong> fue encargado por la corte de Madrid de adquirir obras de arte italiano para las colecciones reales. <strong>Residi\u00f3 m\u00e1s dos a\u00f1os en Italia<\/strong>, especialmente en Roma y Venecia; all\u00ed pint\u00f3 algunas de sus obras m\u00e1s importantes que se vieron enriquecidas por este <strong>nuevo encuentro con la<\/strong> <a title=\"pintura veneciana\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/escuelas\/la-pintura-veneciana\/\">pintura veneciana<\/a> del Cinquecento; obras marcadas por geniales invenciones crom\u00e1ticas y por una audaz libertad de ejecuci\u00f3n sorprendente, como en <em>La Venus del espejo<\/em> y en los retratos <em>Juan de Pareja<\/em> e <em>Inocencio X<\/em>, pero tambi\u00e9n en los dos paisajes que realiz\u00f3 de la Villa M\u00e9dicis. A esta misma l\u00ednea pertenecen los cuadros de los \u00faltimos a\u00f1os, despu\u00e9s del regreso del artista a Madrid, en particular los bellos retratos de la <em>Infanta Mar\u00eda Teresa<\/em>, de la <em>Infanta Margarita<\/em> y del <em>Pr\u00edncipe Felipe Pr\u00f3spero<\/em> y los dos grandes lienzos considerados como las obras cumbre de Vel\u00e1zquez: <em>Las Meninas<\/em> y <em>La f\u00e1bula de Aracne o Las hilanderas<\/em>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-venus-au-miroir.jpg\" alt=\"Venus del espejo, 1650, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"Venus del espejo, 1650, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Venus del espejo<\/strong>, 1650, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong> (Londres, National Gallery)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Se trata de un genial testimonio del maestro del <strong>\u00fanico<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/tematicos\/mitologia-y-pintura\/\">tema mitol\u00f3gico<\/a> <strong>que pinta<\/strong> entre 1640 y 1650; no se sabe si el cuadro fue realizado en Espa\u00f1a donde el desnudo estaba prohibido, o en Italia para un cliente espa\u00f1ol. Retoma el motivo del reflejo en un espejo, muy presente en la pintura italiana y flamenca del siglo XVI, pero difuminando los rasgos del rostro de la diosa demostrando as\u00ed que se interesa m\u00e1s por el ideal de belleza femenina que por la mujer representada. La clave de la lectura mitol\u00f3gica del cuadro no se encuentra en la figura principal sino en Cupido que sostiene el espejo poniendo encima sus manos cruzadas y atadas con una cinta, signo de sumisi\u00f3n voluntaria al amor y a la belleza de la diosa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Las representaci\u00f3n de un retrato de grupo y de un interior de manufactura real de tapicer\u00eda, aparentemente de una sencillez y de una espontaneidad absoluta, se convierten, por medio de numerosas alusiones y de sutiles ambig\u00fcedades, en un refinado juego intelectual, una forma de meditaci\u00f3n sobre el maravilloso poder del arte, generador de realidad e ilusi\u00f3n. <strong>La obra de Vel\u00e1zquez<\/strong> fue <strong>altamente apreciada por sus cualidades crom\u00e1ticas<\/strong> y por sus pinceladas sueltas; su pintura a sido considerada como un preludio a la sensibilidad moderna.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-menines.jpg\" alt=\"La familia de Felipe IV (Las Meninas), 1656, Diego Vel\u00e1zquez\" title=\"La familia de Felipe IV (Las Meninas), 1656, Diego Vel\u00e1zquez\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><em><strong>La familia de Felipe IV (Las Meninas)<\/strong>, 1656, <strong>Diego Vel\u00e1zquez<\/strong>, (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em><em>En la obra m\u00e1s c\u00e9lebre de Vel\u00e1zquez, el artificio recurrente de \u00abel cuadro dentro del cuadro\u00bb pretende crear nuevos espacios en el interior de la pintura y propone nuevos sentidos simb\u00f3licos y alusivos. Los protagonistas no son el rey y la reina representados en el espejo, son el pintor y su trabajo y el grupo en primer plano. En el espejo del plano posterior vemos a la pareja real posando; a la izquierda,&nbsp; el pintor cortesano trabaja en un inmenso lienzo. La atenci\u00f3n se centra en la ni\u00f1a vestida con un guardainfante, la infanta Margarita hija de Felipe IV, de cinco a\u00f1os de edad, radiante de candor infantil t\u00edpico de esta edad, es la estrella del cuadro. Acompa\u00f1ada por dos damas de honor (las meninas), por el buf\u00f3n de corte, el enano Nicol\u00e1s, que pone un pie sobre el mast\u00edn so\u00f1oliento, mientras que la enana Marib\u00e1rbola, con su rechoncha y deformada silueta, hace de contrapeso a la delicada figura de la infanta.<\/em><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/velazquez-les-menines.jpg\" alt=\"Las Meninas, 1656, Diego Vel\u00e1zquez, detalle\" title=\"Las Meninas, 1656, Diego Vel\u00e1zquez, detalle\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>El car\u00e1cter aparentemente informal de este \u00abretrato de corte\u00bb no ten\u00eda precedentes, incluso por su formato, un gran lienzo de 318 x 276 cm. De hecho, no se trata&nbsp; simplemente de un retrato, sino de un comentario sobre el retrato, de una pintura sobre la pintura, este arte que fija un instante para la eternidad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Francisco de Zurbar\u00e1n<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>Francisco de Zurbar\u00e1n<\/strong> (Fuente de Cantos 1598 \u2013 Madrid 1664) es un artista que fascina por la fuerza espiritual que da a sus im\u00e1genes, y que por s\u00ed solo<strong> expresa todas las exigencias del Siglo de Oro espa\u00f1ol<\/strong>. En su pintura, se puede leer una trayectoria humana muy significativa: un precoz comienzo en provincias, una carrera en l\u00ednea ascendente con importantes y numerosos encargos, sobre todo para los conventos. En 1629 <strong>fija su residencia en Sevilla<\/strong> donde fue llamado por el Consejo Municipal. Entonces importante centro art\u00edstico, Zurbar\u00e1n trabaj\u00f3 para las m\u00e1s importantes \u00f3rdenes mon\u00e1sticas haciendo prueba de un gran talento, representando lo sagrado a trav\u00e9s de figuras aisladas y esculturales, sobre fondos a menudo oscuros y neutros, eliminando el dinamismo de los gestos y dejando en suspenso la acci\u00f3n del episodio sagrado. Cuida escrupulosamente los detalles, <strong>logrando efectos lum\u00ednicos <\/strong><a title=\"caravaggistas\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/caravaggio-y-el-caravaggismo\/\">caravaggistas<\/a>. De sus bodegones o naturalezas muertas se desprende una gran simplicidad. Los objetos est\u00e1n representados sobre un fondo oscuro y puestos de relieve s\u00f3lo por la fuerza de la luz.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/zurbaran-nature-morte.jpg\" alt=\"Bodeg\u00f3n, 1630, Francisco de Zurbar\u00e1n\" title=\"Bodeg\u00f3n, 1630, Francisco de Zurbar\u00e1n\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Bodeg\u00f3n<\/strong>, hacia 1630, <strong>Francisco de Zurbar\u00e1n<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Gracias a la utilizaci\u00f3n del claroscuro <strong>de inspiraci\u00f3n<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/caravaggio-y-el-caravaggismo\/\" data-type=\"post\" data-id=\"13356\">caravaggista<\/a>, los objetos sobresalen claramente del fondo oscuro y han sido reproducidos con una precisi\u00f3n extrema.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/zurbaran-sainte-casilde.jpg\" alt=\"Santa Casilda, 1630-1635, Francisco de Zurbar\u00e1n\" title=\"Santa Casilda, 1630-1635, Francisco de Zurbar\u00e1n\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Santa Casilda<\/strong>, 1630-1635, <\/em><br><em><strong>Francisco de Zurbar\u00e1n<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo Thyssen Bornemisza) <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>En este cuadro, el artista se aparta de las formas de representaci\u00f3n que se utilizaban en la \u00e9poca barroca: santos y m\u00e1rtires durante el momento m\u00e1s intenso del \u00e9xtasis o el momento m\u00e1s cruel del martirio, prefiriendo pintar sus figuras aisladas, de pie y de perfil, como si participaran en una devota procesi\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/zurbaran-maison-nazareth.jpg\" alt=\"La casa de Nazaret, hacia 1640, Francisco de Zurbaran\" title=\"La casa de Nazaret, hacia 1640, Francisco de Zurbaran\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La casa de Nazaret<\/strong>, hacia 1640, <strong>Francisco de Zurbar\u00e1n<\/strong> <\/em><br><em>(Cleveland, Museum of Art)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Mar\u00eda, vestida de rojo, color que simboliza su humanidad, est\u00e1 representada con una actitud absolutamente natural de la madre que observa a su hijo, y sumergida en sus pensamientos, abandona un momento la labor de costura. Jes\u00fas mira la herida que se ha hecho en la mano jugando con una premonitoria corona de espinas. Su gesto simple, infantil, parece formar parte de la vida cotidiana. Las naturalezas muertas del cuadro son tratadas por el artista con su habitual esmero, lo que contribuye a la descripci\u00f3n de este ambiente familiar.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el contacto con la corte influyera poco en su evoluci\u00f3n estil\u00edstica, lo cierto es que en 1644, <strong>Zurbar\u00e1n<\/strong> reside ocho mes en Madrid, donde gracias al apoyo de V\u00e9lazquez, recibe el encargo de pintar diez lienzos que representan los <em>Trabajos de H\u00e9rcules<\/em> y dos <em>Batallas<\/em> para el palacio del Buen Retiro. Tras su regreso a Sevilla continu\u00f3 ejecutando numerosas obras para las iglesias y los conventos. La evoluci\u00f3n del pensamiento religioso y el creciente prestigio de Murillo frena de alguna manera su producci\u00f3n art\u00edstica. A partir de 1645, <strong>Zurbar\u00e1n<\/strong> trabaja casi exclusivamente en encargos para conventos de Am\u00e9rica Latina donde retom\u00f3 los esquemas iconogr\u00e1ficos de sus obras precedentes.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/zurbaran-defense-de-cadix.jpg\" alt=\"La defensa de C\u00e1diz, 1634, Francisco de Zurbar\u00e1n\" title=\"La defensa de C\u00e1diz, 1634, Francisco de Zurbar\u00e1n\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La defensa de C\u00e1diz<\/strong>, 1634, <strong>Francisco de Zurbar\u00e1n<\/strong><\/em><br><em> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Este lienzo representa la escena de la batalla en la cual las tropas espa\u00f1olas repelen el ataque ingl\u00e9s de Lord Wimbledon que desembarc\u00f3 en C\u00e1diz en 1625. El hecho hist\u00f3rico, los personajes y los planos de profundidad recuerdan a Vel\u00e1zquez. Este \u00faltimo present\u00f3 a su amigo y pintor a la corte de Madrid en el momento en que pintaba \u00abLa rendici\u00f3n de Breda\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/zurbaran-defense-cadix.jpg\" alt=\"La defensa de C\u00e1diz, Zurbar\u00e1n, detalle\" title=\"La defensa de C\u00e1diz, Zurbar\u00e1n, detalle\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Numerosos detalles del cuadro est\u00e1n representados con un admirable realismo, como el del gobernador de C\u00e1diz Fernando Gir\u00f3n y Ponce de Le\u00f3n, obligado a dirigir las tropas sentado en una silla a causa de la gota.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!-- AdBoxLeft2023 --><ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display:block\" data-ad-client=\"ca-pub-2468002815867636\" data-ad-slot=\"1318022963\" data-ad-format=\"auto\" data-full-width-responsive=\"true\"><\/ins><script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});<\/script><h2 class=\"wp-block-heading\">Bartolom\u00e9 Esteban Murillo<\/h2>\n\n\n\n<p>Bartolom\u00e9 Esteban <strong>Murillo<\/strong> (Sevilla 1618-1682) se form\u00f3 en su ciudad natal mostrando desde muy joven un talento precoz, ya que en 1639 comenz\u00f3 su actividad independiente. En 1645-46 obtuvo su primer \u00e9xito importante con los cuadros destinados al peque\u00f1o claustro del convento de los Franciscanos de Sevilla. En sus primeras obras se observan ya la dos caracter\u00edsticas principales de la obra de Murillo: realismo y religiosidad. Escenas que <strong>muestran la influencia de las obras de Ribera<\/strong>, pero tambi\u00e9n el gusto por la acci\u00f3n y <strong>por la<\/strong> <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-de-genero-holandesa\/\">pintura de g\u00e9nero<\/a> representada con gracia incomparable, con detalles descriptivos como en las figuras de ni\u00f1os que juegan, j\u00f3venes mendigos, ni\u00f1os de la calle. Hacia 1655, como consecuencia de un viaje a Madrid que le permiti\u00f3 estudiar los cuadros de las colecciones reales, su estilo se hizo m\u00e1s delicado de colorido y vaporoso en sus \u00faltimos trabajos, sus composiciones m\u00e1s complejas y h\u00e1bilmente estructuradas.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/murillo-petite-vendeuse.jpg\" alt=\"Peque\u00f1a vendedora de frutas, 1670-1675, Murillo\" title=\"Peque\u00f1a vendedora de frutas, 1670-1675, Murillo\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Peque\u00f1a vendedora de frutas<\/strong>, 1670-1675, <strong>Murillo<\/strong> (Munich, Alte Pinakothek)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Esta obra se sit\u00faa entre las primeras escenas de g\u00e9nero de Murillo en Sevilla, con la representaci\u00f3n de personajes de la vida cotidiana como los ni\u00f1os y las personas ancianas. Se trata de un tema que permite una mirada atenta de la realidad cotidiana y una descripci\u00f3n naturalista poco habitual en la Espa\u00f1a de aquella \u00e9poca. Este g\u00e9nero de pintura incrementa considerablemente la fama del pintor, a quien le corresponde el m\u00e9rito de haber creado un estilo absolutamente original en la <strong>pintura barroca espa\u00f1ola<\/strong>.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/murillo-jeune-fille.jpg\" alt=\"Muchacha en la ventana, c. 1670, Murillo\" title=\"Muchacha en la ventana, c. 1670, Murillo\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Muchacha en la ventana o Joven con su due\u00f1a<\/strong>, hacia 1670, <strong>Murillo<\/strong><\/em><br><em> (Washington, National Gallery)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Esta representaci\u00f3n realista, muestra una joven c\u00f3modamente apoyada en el borde de la ventana que sonr\u00ede mientras contempla algo divertido que transcurre en la calle. La due\u00f1a trata de ocultar su rostro para esconder la risa.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los grandes retablos y los lienzos que representan historias b\u00edblicas y escenas de la vida de los santos, ofrecen im\u00e1genes de una belleza refinada e idealizada, im\u00e1genes sugestivas que reflejan una sincera devoci\u00f3n. Estos cuadros fueron pintados exclusivamente para las iglesias y conventos de Sevilla, donde en 1660 <strong>Murillo fund\u00f3 una Academia de bellas artes<\/strong>. Durante los siglos XVIII y XIX muchas series de pinturas que hab\u00eda realizado <strong>Murillo<\/strong> fueron separadas y sus cuadros se encuentran actualmente dispersados en colecciones p\u00fablicas y privadas de Europa y de Am\u00e9rica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2011\/10\/murillo-la-guerison.jpg\" alt=\"La curaci\u00f3n del paral\u00edtico, 1667-1670, Murillo\" title=\"La curaci\u00f3n del paral\u00edtico, 1667-1670, Murillo\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La curaci\u00f3n del paral\u00edtico<\/strong>, 1667-1670, <strong>Murillo<\/strong>, <\/em><br><em>(Londres, National Gallery)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Esta obra de madurez del pintor, formaba parte de un grupo de cuadros realizados para el hospital de la Caridad de Sevilla sobre el tema de las obras de misericordia. La curaci\u00f3n del paral\u00edtico representa la buena obra de \u00abvisitar y atender a los enfermos\u00bb. La escena principal se situa en primer plano a la izquierda con el di\u00e1logo entre el paral\u00edtico inmovilizado en su jerg\u00f3n y Jes\u00fas, acompa\u00f1ado por los ap\u00f3stoles Pedro, Juan y Santiago. Para comprender mejor la historia evang\u00e9lica, en el admirable fondo formado por la profundidad arquitect\u00f3nica de los p\u00f3rticos llenos de enfermos, Murillo representa un \u00e1ngel que desciende del cielo y va a remover el agua de la piscina que curar\u00e1 a los que se sumergen en ella.<br><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la corte de Madrid trabajaron grandes pintores, representantes de este \u00abSiglo de Oro\u00bb, entre los cuales basta citar el nombre de Diego 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