{"id":13360,"date":"2012-02-06T13:11:41","date_gmt":"2012-02-06T12:11:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.aparences.net\/periodes\/rococo\/francisco-de-goya\/"},"modified":"2025-12-11T19:40:56","modified_gmt":"2025-12-11T18:40:56","slug":"francisco-de-goya-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/francisco-de-goya-2\/","title":{"rendered":"Francisco de Goya"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Goya: la visi\u00f3n desencantada del mundo<\/h2>\n\n\n\n<p>En la obra de <strong>Goya<\/strong> son claramente perceptibles las convulsiones de su \u00e9poca, <strong>presentando de forma visionaria y altamente original la opresi\u00f3n, la necedad, la crueldad y la inhumanidad del hombr<\/strong>e. Es a partir de entonces cuando los pintores van a poder expresar con total libertad su enfoque estrictamente personal de los temas contempor\u00e1neos.<\/p>\n\n\n\n<p> El itinerario lleno de contrastes que conduce a <strong>Francisco de Goya y Lucientes<\/strong> (1746-1828) desde su actividad como pintor de la Corte (cartones para tapices luminosos y espont\u00e1neos de g\u00e9nero galante que tanto gustaba a la aristocracia) hasta su funesto aislamiento, muestra las dos caras de la humanidad. Estrechamente comprometido con los asuntos pol\u00edticos de la corte de los Borbones, Goya se muestra muy sensible a los problemas morales y sociales. Hab\u00eda recibido una formaci\u00f3n ecl\u00e9ctica y llena de est\u00edmulos, que englobaba las m\u00e1s diversas t\u00e9cnicas de expresi\u00f3n, del fresco monumental a la miniatura, del grabado al retablo. Su aprendizaje inicial en Zaragoza se transforma en una experiencia art\u00edstica muy completa a su llegada a Madrid. Su realismo inicial cede progresivamente el paso a una vena sarc\u00e1stica y desmoralizadora, a veces incluso caricatural. Al finalizar el siglo, y en completo desacuerdo con el estilo art\u00edstico en boga, se orienta hacia temas morales con alusiones dram\u00e1ticas a la condici\u00f3n humana, y escenas visionarias, im\u00e1genes tenebrosas de una imaginaci\u00f3n macabra e inquieta. Su producci\u00f3n de grabados es caracter\u00edstica de este periodo. Esta vena espectral culmina en los murales que realiza hacia 1820 en su casa de campo conocida como La quinta del Sordo (<strong>Las pinturas negras<\/strong>). En 1823, Goya abandona clandestinamente Espa\u00f1a y se instala en Burdeos donde pasar\u00e1 los \u00faltimos a\u00f1os de su vida.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-fussillades.jpg\" alt=\"Los fusilamientos de mayo, Francisco de Goya\" title=\"Los fusilamientos de mayo, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Los fusilamientos de mayo<\/strong>, 1814, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>En esta terrible obra de Goya, no hay que buscar ni el idealismo ni el clasicismo de un David, aunque se base, como en \u00ab<a data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/neoclasicismo\/jacques-louis-david\/\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/neoclasicismo\/jacques-louis-david\/\">La muerte de Marat<\/a>\u00bb de \u00e9ste \u00faltimo, en un hecho hist\u00f3rico: el alzamiento del pueblo de Madrid contra las tropas de ocupaci\u00f3n de Napole\u00f3n a principios del mes de mayo de 1808. Invocando la ley marcial, los franceses se vengaron ejecutando centenares de personas. Goya pint\u00f3 el cuadro en 1814, despu\u00e9s del regreso de Fernando VII. Esta obra estaba destinada a ser presentada en p\u00fablico con un mensaje claro: las v\u00edctimas inocentes no hab\u00edan muerto por nada. A Goya se le conf\u00eda la tarea de ilustrar \u00ablas acciones heroicas de nuestra gloriosa insurrecci\u00f3n contra el tirano de Europa\u00bb.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-les-fussillades.jpg\" alt=\"Los fusilamientos de mayo, Francisco de Goya, detalle\" title=\"Los fusilamientos de mayo, Francisco de Goya, detalle\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Mientras la oscuridad de la noche gana tambi\u00e9n las conciencias, los soldados ejecutan la orden que han recibido. Son privados de rostro y ostentan la misma pose. D\u00e1ndoles este aspecto maquinal, Goya transforma un episodio \u00abanecd\u00f3tico\u00bb en una representaci\u00f3n universal: la crueldad contra la impotencia. Las v\u00edctimas aterrorizadas reaccionan cada una a su manera. El hombre situado en primer plano es un monje franciscano que reza juntando los manos, otros aprietan el pu\u00f1o o se tapan la cara para no mostrar su desesperaci\u00f3n. Una camisa blanca a punto de ser traspasada por las balas, se convierte en el estandarte de una denuncia universal contra la guerra.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-maja-desnuda.jpg\" alt=\"La Maja desnuda et la Maja vestida, 1800, Francisco de Goya\" title=\"La Maja desnuda y la Maja vestida, 1800, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La Maja desnuda y la Maja vestida<\/strong>, hacia 1800, <\/em><br><em><strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La Maja vestida era seguramente un tipo de cubierta que se situaba sobre el cuadro que representa la mujer desnuda, el cual solo se mostraba en la intimidad. La identidad de la modelo es incierta, tal vez la duquesa de Alba, y el comanditario de los cuadros fue quiz\u00e1s el poderoso y exigente ministro Godoy. La \u00abMaja desnuda\u00bb fue secuestrada durante largos a\u00f1os por la Inquisici\u00f3n.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!-- AdBoxRight2020 --><ins class=\"adsbygoogle\"     style=\"display:block; margin-top:30px;\"     data-ad-client=\"ca-pub-2468002815867636\"     data-ad-slot=\"3496014735\"     data-ad-format=\"auto\"     data-full-width-responsive=\"false\"><\/ins><script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});<\/script><h2 class=\"wp-block-heading\">Goya y la magia del entorno<\/h2>\n\n\n\n<p>Como pintor de corte, <strong>Goya crea 63 cartones para tapicer\u00edas<\/strong> destinadas a los palacios reales, realizados en un periodo de dieciocho a\u00f1os. Goya representa escenas de la vida popular llenas de frescura y colorido que gozaron de mucha popularidad entre los cortesanos y en los c\u00edrculos aristocr\u00e1ticos de la capital, constituyendo el punto de partida de la r\u00e1pida ascensi\u00f3n del artista, nombrado pintor de c\u00e1mara en 1789. Las series, abundantes y variadas muestran temas galantes y decorativos, y escenas t\u00edpicas de la vida madrile\u00f1a (<em><strong>El cacharrero<\/strong><\/em>), escenas monumentales (<em>El Invierno<\/em>) o m\u00e1s contundentes y sin duda con claras connotaciones pol\u00edticas (<em><strong>El pelele<\/strong><\/em> de 1792).<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-marchand-vaisselle1.jpg\" alt=\"El cacharrero, 1778-1779, Francisco de Goya\" title=\"El cacharrero, 1778-1779, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El cacharrero<\/strong>, 1778-1779, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Con una t\u00e9cnica magistral, Goya representa un simple retrato de la vida cotidiana madrile\u00f1a en una de las m\u00e1s bellas y elaboradas escenas de toda su producci\u00f3n. Un vendedor de loza y otros cacharros muestra su mercanc\u00eda a dos j\u00f3venes acompa\u00f1adas de una anciana. Dos caballeros de espaldas, observan la carroza que se aleja y a la elegante dama que va en el interior y que mira al espectador. La quietud en la representaci\u00f3n del vendedor y sus lozas, contrasta con el movimiento del carruaje que va a desaparecer de inmediato de la escena. Goya se apoya en el dinamismo de la composici\u00f3n en diagonal, marcada por la posici\u00f3n de las figuras del vendedor y del cochero.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-parasol-vert.jpg\" alt=\"El parasol verde, 1777, Francisco de Goya\" title=\"El parasol verde, 1777, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El parasol verde<\/strong>, 1777, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La composici\u00f3n piramidal y las figuras en primer plano reflejan la influencia de la pintura cl\u00e1sica italiana, as\u00ed como el dominio de las luces y las sombras.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-enfants-gonflant.jpg\" alt=\"Ni\u00f1os inflando una vejiga, 1777-1778, Francisco de Goya\" title=\"Ni\u00f1os inflando una vejiga, 1777-1778, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Ni\u00f1os inflando una vejiga<\/strong>, 1777-1778, <strong>Francisco de Goya<\/strong><\/em><br><em> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Se trata de una de las primeras representaciones de Goya del mundo de la ni\u00f1ez, en la cual el artista interpreta perfectamente la inocencia y el arrojo de los juegos infantiles, como ocurre con <a title=\"Chardin\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/jean-simeon-chardin\/\">Chardin<\/a>.<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Juegos tranquilos, agradables diversiones, atm\u00f3sferas galantes todav\u00eda ligadas al <a title=\"rococ\u00f3\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/\">rococ\u00f3<\/a>, pero donde asoma sin embargo el desencanto y la irracionalidad que podemos encontrar en las obras de <a title=\"Giandomenico Tiepolo\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/el-rococo-en-venecia\/\">Giandomenico Tiepolo<\/a>, quien en aquella \u00e9poca trabajaba en Madrid junto con su padre Gianbattista.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-le-pantin.jpg\" alt=\"El Pelele, 1791-1792, Francisco de Goya\" title=\"El Pelele, 1791-1792, Francisco de Goya, Madrid, Museo del Prado\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El Pelele<\/strong>, 1791-1792, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Cuatro j\u00f3venes se divierten manteando un pelele, una especie de hombre de paja, cuya m\u00e1scara exhibe una sonrisa casi sard\u00f3nica. Este juego se practicaba en las fiestas populares y en las despedidas de solter\u00eda, y lleva impl\u00edcito una simbolog\u00eda que el artista por otra parte utiliza a menudo, es decir, una clara alegor\u00eda del dominio de la mujer sobre el hombre.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Los retratos de Goya<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>A Goya no se le puede considerar como un retratista imparcial<\/strong>, no sublima sus modelos, al contrario, en sus retratos deja f\u00e1cilmente transparentar los sentimientos que le inspiran los personajes. Para ello, Goya utiliza una f\u00f3rmula personal, mezcla de observaci\u00f3n psicol\u00f3gica y de sabia armon\u00eda derivada de <a title=\"Vel\u00e1zquez\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/la-pintura-barroca-en-espana\/\">Vel\u00e1zquez<\/a>: ni\u00f1os, bellas j\u00f3venes sobre un fondo de paisaje o simples siluetas de personajes que forman parte de la intelligentsia. En los deslumbrantes y realistas frescos de San Antonio de la Florida de Madrid, donde el artista representa un milagro de san Antonio, bajo la mirada de personajes contempor\u00e1neos, <strong>Goya se presenta como testigo de una \u00e9poca elegante y fr\u00edvola<\/strong>. Pero en <em>La familia de Carlos VII<\/em>, el retrato de corte se convierte en una caricatura despiadada, a causa del extremo realismo de los rostros y la necedad en las expresiones de algunos personajes, pero al mismo tiempo la obra fascina por la habilidad de ejecuci\u00f3n y esta especie de magia ambiental que Goya supo dar al conjunto de la escena.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-famille-roi-charles.jpg\" alt=\"La familia de Carlos IV, 1800, Francisco de Goya\" title=\"La familia de Carlos IV, 1800, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La familia de Carlos IV<\/strong>, 1800, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Se trata del m\u00e1s c\u00e9lebre de todos los retratos de Goya de las familias reinantes en Espa\u00f1a, libre y muy audaz en el enfoque pict\u00f3rico con grandes e incisivas manchas de color, despiadado en su ins\u00f3lita denuncia de la mezquindad, de la vanidad, de la locura de cada personaje. Hay que destacar tambi\u00e9n la cuidadosa representaci\u00f3n de la ropa, condecoraciones y dem\u00e1s joyas, estas \u00faltimas posiblemente creaciones del c\u00e9lebre orfebre Chopinot. La sutil definici\u00f3n psicol\u00f3gica de los personajes <strong>atestigua del dominio del pintor en el an\u00e1lisis del ser humano<\/strong>.<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Su actividad de retratista de personajes de la alta sociedad fue particularmente intensa durante veinte a\u00f1os: los modelos son representados con una inquietante penetraci\u00f3n psicol\u00f3gica a pesar de la rigidez protocolaria de la pose, y en una gama de colores donde predominan delicados tonos rojos, grises, verdes y rosas. En sus retratos, Goya deslumbra siempre por la rapidez de la pincelada y econom\u00eda de medios.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-comtesse-chinchon.jpg\" alt=\"La condesa de Chinch\u00f3n, 1800, Francisco de Goya\" title=\"La condesa de Chinch\u00f3n, 1800, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La condesa de Chinch\u00f3n<\/strong>, 1800, <strong>Francisco de Goya<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Teresa de Borb\u00f3n Vallabriga fue una arist\u00f3crata espa\u00f1ola, conocida sobre todo por su matrimonio con Manuel Godoy, ministro de Carlos III. En el retrato, la condesa aparece encinta y vestida a la moda con un vestido de gasa blanca decorado con peque\u00f1as flores; su cabellera est\u00e1 adornada con espigas de trigo, s\u00edmbolo de fecundidad. Sentada en una elegante butaca, la dama esboza una t\u00edmida sonrisa, su dulce mirada se dirige hacia la derecha, como huyendo del espectador. Lleva una gran sortija con el retrato de Godoy. El retrato de la condesa, quintaesencia del retrato cortesano, es interpretado por Goya con la habitual agudeza y enfoque psicol\u00f3gico que caracterizan sus obras.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-jovellanos.jpg\" alt=\"Gaspar Melchor de Jovellanos, 1798, Francisco de Goya\" title=\"Gaspar Melchor de Jovellanos, 1798, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Gaspar Melchor de Jovellanos<\/strong>, 1798, <strong>Francisco de Goya<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo del Prado) <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Ejemplo del perfecto ilustrado, interesado en las artes y en las ciencias, Jovellanos \u2013 que en 1798 era ministro de Justicia en un ef\u00edmero gobierno reformador y progresista \u2013 aparece sentado y acodado en una mesa llena de papeles, en un retrato \u00edntimo y evocador, que pone de manifiesto su mirada serena, inteligente, te\u00f1ida de una cierta melancol\u00eda. Vestido con elegancia y sobriedad, sorprende la ausencia de decoraciones, medallas y bandas honor\u00edficas que figuran tradicionalmente en los retratos de los hombres p\u00fablicos. En el plano posterior, Minerva, diosa de la sensatez y de las artes, extiende hacia \u00e9l su mano protectora, y con su mano izquierda sostiene el escudo del Real Instituto Asturiano de N\u00e1utica y Mineralog\u00eda, una instituci\u00f3n mod\u00e9lica fundada por Jovellanos en 1794.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-charles-III-espagne.jpg\" alt=\"Carlos III en traje de caza, vers 1787, Francisco de Goya\" title=\"Carlos III en traje de caza, vers 1787, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Carlos III en traje de caza<\/strong>, hacia 1787, <strong>Francisco de Goya<\/strong><\/em><br><em> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Este monarca piadoso y reflexivo condujo a Espa\u00f1a por la senda de reformas prudentes y se le considera como el perfecto representante del \u00abdespotismo ilustrado\u00bb. Los rasgos afables del personaje entrado en a\u00f1os (el retrato fue realizado poco tiempo antes de su muerte), son representados escrupulosamente por Goya. La composici\u00f3n sit\u00faa a Carlos III <em>vestido con su traje de caza<\/em>, en los montes madrile\u00f1os, y recuerda retratos similares de Felipe IV y de los infantes realizados por Vel\u00e1zquez. En este retrato, el rey va acompa\u00f1ado de su fiel labrador y el vellocino de la Tois\u00f3n de Oro cuelga de una cinta de deslumbrante color rojo.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-ducs-osuna.jpg\" alt=\"Los duques de Osuna y sus hijos, 1787, Francisco de Goya\" title=\"Los duques de Osuna y sus hijos, 1787, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Los duques de Osuna y sus hijos<\/strong>, 1787, <\/em><br><em><strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Ejemplo de la nueva aristocracia ilustrada de la \u00e9poca, los duques de Osuna fueron los primeros protectores de Goya. Esta proximidad con el pintor se refleja en la observaci\u00f3n psicol\u00f3gica de cada personaje, individualizado en el conjunto del grupo de familia. Goya emplea aqu\u00ed tonalidades grises y verdes, acentuadas por una t\u00e9cnica ligera, sutil y precisa, que describe con un dominio genial, tejidos, encajes y objetos. El retrato de familia siendo poco habitual en Espa\u00f1a, Goya tom\u00f3 como modelo ejemplos flamencos o ingleses.<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-tadea-arias.jpg\" alt=\"Tadea Arias de Enr\u00edquez, vers 1790, Francisco de Goya\" title=\"Tadea Arias de Enr\u00edquez, vers 1790, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Tadea Arias de Enr\u00edquez<\/strong>, hacia 1790, <strong>Francisco de Goya<\/strong><\/em><br><em><strong> <\/strong>(Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La dama lleva un vestido de gasa blanca sobre fondo rosa, adornado con un gran lazo negro. El artista ha escogido representar la modelo en el momento de sacarse el guante de su mano derecha. El retrato fue posiblemente realizado como recuerdo de su matrimonio con el capit\u00e1n Tom\u00e1s Le\u00f3n (abajo, a la izquierda figuran los blasones de los c\u00f3nyuges). La composici\u00f3n de la obra sigue los modelos del <a title=\"retrato ingl\u00e9s\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/la-pintura-inglesa\/\">retrato ingl\u00e9s<\/a> de la \u00e9poca que sit\u00faa al personaje en un jard\u00edn para realzar la belleza de la dama.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-manuel-osorio.jpg\" alt=\"Manuel Osorio Manrique de Zu\u00f1iga, 1788, Francisco de Goya\" title=\"Manuel Osorio Manrique de Zu\u00f1iga, 1788, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Manuel Osorio Manrique de Z\u00fa\u00f1iga<\/strong>, 1788, <\/em><br><em><strong>Francisco de Goya<\/strong> <\/em><br><em>(Nueva York, Metropolitan Museum)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Como ocurri\u00f3 con Velazquez, Goya fue tambi\u00e9n muy solicitado como pintor de ni\u00f1os. Despu\u00e9s de haber sido nombrado pintor del rey por Carlos III, el conde de Altamira le encarga pintar los retratos de su familia, en concreto de su hijo menor, Manuel, nacido en 1784. Este ni\u00f1o encantador que parece un mu\u00f1eco vestido a la moda, sostiene una cadenita a la que va atada una urraca. Detr\u00e1s, tres gatos (a los que Goya llamaba animales diab\u00f3licos) miran amenazadores al p\u00e1jaro, considerado tradicionalmente como s\u00edmbolo del alma, lo que acaba por dar al cuadro un aire siniestro e inquietante. En este retrato, Goya quiz\u00e1s haya querido representar la estrecha frontera que separa el mundo fr\u00e1gil de la ni\u00f1ez de las siempre presentes fuerzas del mal.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-asensio-julia.jpg\" alt=\"Asensio Juli\u00e0 en su taller, hacia 1798, Francisco de Goya\" title=\"Asensio Juli\u00e0 en su taller, hacia 1798, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Asensio Juli\u00e0 en su taller<\/strong>, hacia 1798, <strong>Francisco de Goya<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo Thyssen Bornemisza)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Asensio Juli\u00e0, hijo de un pescador, ense\u00f1aba en la Academia de San Fernando donde se le apodaba cari\u00f1osamente \u00abEl Pescadoret\u00bb. Juli\u00e0 colabor\u00f3 con Goya en la decoraci\u00f3n al fresco de la ermita de San Antonio de la Florida de Madrid. En el retrato, aparece de pie con los pies separados, el brazo derecho colgando relajadamente a lo largo de su bat\u00edn. Gira la cabeza hacia la derecha con una cierta afectaci\u00f3n. Su lujoso bat\u00edn es de color azul intenso con bordes m\u00e1s claros y algunos adornos dorados, realzados por la luz que entra por la ventana, de tal modo que la pintura parece todav\u00eda fresca. Calza elegantes zapatillas con lazos negros y su camisa blanca ilumina el resto de su atuendo. A pesar de la deslumbrante rapidez de sus pinceladas, Goya ha puesto especial atenci\u00f3n en el rostro que es tratado con una exquisita minuciosidad. Los rasgos delicados del personaje con su hermosa cabellera negra y el lugar poco definido, contribuyen a su imagen de hombre aislado y vulnerable.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-tio-paquete.jpg\" alt=\"El tio Paquete, hacia 1818-1820, Francisco de Goya\" title=\"El tio Paquete, hacia 1818-1820, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El t\u00edo Paquete<\/strong>, hacia 1818-1820, <strong>Francisco de Goya <\/strong>(Madrid, Museo Thyssen Bornemisza)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>El t\u00edo Paquete, un mendigo ciego que sol\u00eda sentarse en las escaleras de una iglesia de Madrid, era un cantante y guitarrista popular al que a veces se le contrataba para actuar en las casas elegantes de la capital. Los rasgos grotescos son acentuados por las cicatrices en las \u00f3rbitas, la nariz protuberante con dilatados orificios, una boca con grandes dientes separados y burlona sonrisa. La cabeza inclinada hacia la izquierda, realizada a base de grandes pinceladas, anchas y conc\u00e9ntricas, nubla un poco la imagen y da la impresi\u00f3n que la cabeza se mueve, sacudida por una risa grosera. Este retrato, no tan terrible como parece e incluso puede transmitir un poco de calor humano, es un reflejo del estado de \u00e1nimo del pintor, como un preludio a las alucinaciones y visiones de pesadilla de sus Pinturas Negras. La imagen parcialmente borrosa anuncia tambi\u00e9n a <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/arte-contemporaneo\/movimientos\/la-escuela-de-londres\/\">Francis Bacon<\/a>.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!-- AdBoxLeft2023 --><ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display:block\" data-ad-client=\"ca-pub-2468002815867636\" data-ad-slot=\"1318022963\" data-ad-format=\"auto\" data-full-width-responsive=\"true\"><\/ins><script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});<\/script><h2 class=\"wp-block-heading\">Las pinturas negras<\/h2>\n\n\n\n<p>En 1820\/21, <strong>Goya tiene m\u00e1s setenta a\u00f1os. Cansado, decepcionado y solo<\/strong>, y reponi\u00e9ndose de una grave enfermedad, pasa una larga convalecencia en su casa de campo cercana a Madrid, llamada <strong>Quinta del Sordo<\/strong> debido a la sordera que sufr\u00eda. En su juventud, acud\u00eda all\u00ed para dedicarse a su pasatiempo favorito, la caza. Pintando con t\u00e9cnica mixta sobre pintura mural, Goya realiza en los muros de dos habitaciones, un impresionante ciclo de escenas visionarias y aterradoras. El tono general de las escenas y su oscuro significado le han valido el apelativo de \u00abpinturas negras\u00bb. Separadas de su soporte y pasadas a lienzo en 1873, los cuadros se conservan en el Museo del Prado, en salas especialmente concebidas que restituyen su disposici\u00f3n original. La narraci\u00f3n no se desarrolla en un solo escenario sino que se trata de catorce escenas aut\u00f3nomas. Una sucesi\u00f3n de terribles pesadillas, de apariciones demon\u00edacas que aterrorizan a una humanidad desali\u00f1ada y grosera. En algunas de ellas, es incluso imposible identificar un tema preciso. Evocan un clima general de tragedia, de recelo absoluto, en sinton\u00eda con la frase inscrita por Goya sobre el frontispicio de una c\u00e9lebre serie de grabados: <em>El sue\u00f1o de la raz\u00f3n engendra monstruos<\/em>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-sabbat.jpg\" alt=\"El aquelarre, 1820-1823, Francisco de Goya\" title=\"El aquelarre, 1820-1823, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El aquelarre<\/strong>, 1820-1823, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Una gran figura de demonio preside esta reuni\u00f3n brujeril. Sentados en el suelo, los asistentes a esta ceremonia nocturna ostentan rasgos bestiales, mezcla de animal y humano. En el extremo derecho, aparece una joven sentada en una silla. Espera a ser iniciada en los rituales sat\u00e1nicos? Goya utiliza el mundo de las brujas para denunciar la degradaci\u00f3n del ser humano.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-saturne.jpg\" alt=\"Saturno devorando a sus hijos, 1820-1823, Francisco de Goya\" title=\"Saturno devorando a sus hijos, 1820-1823, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Saturno devorando a sus hijos<\/strong>, 1820-1823, <strong>Francisco de Goya<\/strong> <\/em><br><em>(Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Un monstruo de pesadilla se lanza sobre el miserable despojo humano, despedazado y ensangrentado. I<em>nspirada en el episodio mitol\u00f3gico del dios Saturno y de sus hijos, <\/em>Goya nos presenta aqu\u00ed la escena m\u00e1s espantosa de toda la historia del arte.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/goya-duel-au-baton.jpg\" alt=\"Duelo con palos, 1820-1823, Francisco de Goya\" title=\"Duelo con palos, 1820-1823, Francisco de Goya\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Duelo con palos<\/strong>, 1820-1823, <strong>Francisco de Goya<\/strong> (Madrid, Museo del Prado)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Metidos hasta las rodillas en arenas movedizas, dos campesinos se baten a golpes de bast\u00f3n. La situaci\u00f3n es dram\u00e1tica y parad\u00f3jica: en vez de tratar de salvarse se golpean. Se trata de una met\u00e1fora pol\u00edtica de los estados europeos usados por tantas guerras sangrientas, pero tambi\u00e9n se puede interpretar como una imagen de la locura humana, de la violencia ciega que aniquila.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En la obra de Goya son claramente perceptibles las convulsiones de su \u00e9poca, presentando de forma visionaria y altamente original la opresi\u00f3n, la necedad, la crueldad y la inhumanidad del hombre.<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":26520,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[3133],"tags":[3901,3902,6083,2852,6091],"class_list":["post-13360","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-rococo","tag-cartones-de-goya","tag-francisco-de-goya-2","tag-periodo-rococo-2","tag-pinturas-negras-goya","tag-retratos-de-goya"],"yoast_head":"<!-- This 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