{"id":13374,"date":"2012-02-14T09:06:09","date_gmt":"2012-02-14T08:06:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.aparences.net\/periodes\/rococo\/jean-simeon-chardin\/"},"modified":"2025-12-11T19:40:56","modified_gmt":"2025-12-11T18:40:56","slug":"jean-simeon-chardin-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/jean-simeon-chardin-2\/","title":{"rendered":"Jean Sim\u00e9on Chardin"},"content":{"rendered":"<p><!--contents--><\/p>\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Chardin, el maestro del silencio y de la luz<\/h2>\n\n\n\n<p>El parisino Chardin (1699-1779) representa una posici\u00f3n radicalmente opuesta al arte de Corte y a la tendencia dominante en la pintura francesa del siglo XVIII. Es tal vez el \u00fanico gran artista de su siglo que no haya hecho ni el obligado viaje a Roma ni estudios acad\u00e9micos regulares. Chardin se interesa sobre todo a la <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-de-genero-holandesa\/\">pintura de g\u00e9nero holandesa<\/a> y flamenca del siglo XVII, a la cual debe sin duda su gusto por la poes\u00eda de los peque\u00f1os episodios cotidianos. Chardin se orienta m\u00e1s hacia una gama delicada de colores apagados y la luz que ba\u00f1a sus personajes es m\u00e1s imprecisa, m\u00e1s difusa. Alumno en sus comienzos del pintor de cuadros hist\u00f3ricos Cazes, prosigui\u00f3 su aprendizaje al lado de <strong>Nicolas Coypel<\/strong> y de <strong>Van Loo<\/strong>. En 1728, fue admitido en la Academia como \u00abpintor de animales y frutas\u00bb, presentando dos grandes naturalezas muertas (<em>La raya<\/em> y <em>El buffet<\/em>), donde aparece ya este lado ver\u00eddico en la representaci\u00f3n de los aspectos cotidianos de la realidad, que quedar\u00e1 como uno de los elementos esenciales de su arte. Si algunos cr\u00edticos han lamentado su inaptitud en pintar temas m\u00e1s \u00abnobles\u00bb, otros como el influyente <strong>Diderot<\/strong>, han sido sensibles a la magia de su pincel: \u00ab\u00a1Nada se entiende de esta magia! {\u2026} Es como un velo de vapor que se hubiera extendido por el lienzo {\u2026} Ac\u00e9rquese, todo se enturbia, se achata y desaparece; al\u00e9jese, todo se vuelve a crear y se reproduce.\u00bb<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-tabagie.jpg\" alt=\"Pipas y vasos, 1737, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"Pipas y vasos, 1737, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Pipas y vasos<\/strong>, hacia 1737, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin <\/strong>(Par\u00eds, Museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Esta pintura ilustra claramente la t\u00e9cnica de Chardin descrita por sus admiradores como el cr\u00edtico de arte Bachaumont: \u00abextiende sus colores uno despu\u00e9s del otro, sin apenas mezclarlos, de forma que su trabajo casi parece un mosaico\u00bb. Sin buscar el dominio de la t\u00e9cnica del trampantojo, <strong>Chardin<\/strong>, como <a title=\"Vermeer\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/vermeer-y-la-escuela-de-delft\/\">Vermeer<\/a>, convierte en perceptible la vida silenciosa de las cosas. Delicadas y preciosas combinaciones de azules y blancos, un ligero halo que difumina apenas los contornos, un fino polvo de la memoria que baja en silencio sobre las cosas.<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Aceptando de forma consciente la jerarqu\u00eda acad\u00e9mica de los \u00abg\u00e9neros\u00bb, Chardin lleg\u00f3 hasta a ennoblecer sus composiciones de objetos cotidianos gracias a una t\u00e9cnica pict\u00f3rica muy refinada y una lucidez cartesiana en el an\u00e1lisis: as\u00ed, en <em><strong>La fuente de cobre<\/strong>,<\/em> los objetos situados con un rigor absoluto en el espacio de la composici\u00f3n y representados por medio de pinceladas densas y vibrantes de luz, adquieren un valor de verdad universal.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-fontaine-cuivre.jpg\" alt=\"La fuente de cobre, 1733, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"La fuente de cobre, 1733, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La fuente de cobre<\/strong>, hacia 1733, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin <\/strong>(Par\u00eds, Museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<!-- AdBoxRight2020 --><ins class=\"adsbygoogle\"     style=\"display:block; margin-top:30px;\"     data-ad-client=\"ca-pub-2468002815867636\"     data-ad-slot=\"3496014735\"     data-ad-format=\"auto\"     data-full-width-responsive=\"false\"><\/ins><script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});<\/script><h2 class=\"wp-block-heading\">La poes\u00eda de los peque\u00f1os episodios cotidianos<\/h2>\n\n\n\n<p>Los or\u00edgenes burgueses de Chardin se pueden encontrar en la <strong>atm\u00f3sfera \u00edntima y acogedora de sus interiores dom\u00e9sticos <\/strong>que exaltan la virtud del trabajo y la econom\u00eda. Mientras que los artistas contempor\u00e1neos como <a title=\"Watteau\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/jean-antoine-watteau\/\">Watteau<\/a> o <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/francois-boucher\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/francois-boucher\/\">Boucher<\/a> buscan en las frondosidades del jard\u00edn y entre las s\u00e1banas de las alcobas de la aristocracia temas de \u00abuna educaci\u00f3n picante\u00bb, <strong>Chardin<\/strong> observa con simpat\u00eda la esfera del afecto familiar de la mediana burgues\u00eda. Las costumbres cotidianas, los gestos repetitivos, los sentimientos ligeros, alternan con naturalezas muertas hechas con cosas banales, poco rebuscadas. En 1733, con la genial pintura <em><strong>Mujer sellando una carta<\/strong>,<\/em> digna de un <a title=\"Vermeer\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/vermeer-y-la-escuela-de-delft\/\">Vermeer<\/a>, Chardin entr\u00f3 en una nueva fase de su ya consagrada carrera, sin abandonar sin embargo <strong>las naturalezas muertas<\/strong>, realizando <strong>escenas de interiores<\/strong> con personajes, y ejecutando retratos que le valieron, con ocasi\u00f3n del Sal\u00f3n de 1737, el favor de Louis XV y de una de importante clientela a escala europea. En efecto, en 1737 Chardin aprovecha la creaci\u00f3n de una importante instituci\u00f3n, la de los \u00ab<a title=\"Salones de Pintura y Escultura\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/el-rococo-un-estilo-del-siglo-xviii\/\">Salones de pintura y escultura<\/a>\u00ab, aquellas exposiciones anuales que pon\u00edan en contacto a los artistas y al p\u00fablico, en las que se presentaban las m\u00e1s recientes creaciones en el dominio del arte figurativo, para presentar a su vez, al menos siete cuadros, logrando un gran \u00e9xito. Desde entonces Chardin se convierte en uno de los protagonistas de los Salones, para los cuales va a desempe\u00f1ar varios cargos, as\u00ed que en la <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/el-rococo-un-estilo-del-siglo-xviii\/#las-academias-de-bellas-artes\">Academia de pintura<\/a>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-damme-lettre.jpg\" alt=\"Mujer sellando una carta, 1733, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"Mujer sellando una carta, 1733, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Mujer sellando una carta<\/strong>, 1733, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin&nbsp;<\/strong> <\/em><br><em>(Berl\u00edn, Stiftung Kulturbesitz)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Este cuadro fue expuesto por primera vez en 1734, en una exposici\u00f3n que se realizaba en la Place Dauphine de Par\u00eds el d\u00eda de Corpus Cristi. El peri\u00f3dico \u00abMercurio de Francia\u00bb lo describe as\u00ed: \u00abEl cuadro m\u00e1s grande representa una mujer que espera con impaciencia que le den la llama para sellar una carta, las figuras son casi de tama\u00f1o natural.\u00bb<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Los personajes m\u00e1s comunes (<em><strong>La proveedora<\/strong><\/em> de 1739 o <em><strong>La gobernanta<\/strong><\/em> de 1738), los episodios m\u00e1s simples y m\u00e1s corrientes de la vida cotidiana (<em>La lavandera<\/em> de 1737 o <em><strong>El bened\u00edcite<\/strong><\/em> de 1740) son ejecutados sin ninguna complacencia anecd\u00f3tica, sin ninguna concesi\u00f3n a lo pintoresco o a sentimientos pueriles. A trav\u00e9s de formas de una extraordinaria originalidad, Chardin hace renacer en estas obras los modelos de la gran <a title=\"pintura holandesa\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/la-pintura-barroca-holandesa\/\">pintura holandesa<\/a> del siglo XVII y de la pintura francesa de los <a title=\"hermanos Le Nain\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/la-pintura-barroca-en-francia\/#louis-le-nain\">hermanos Le Nain<\/a>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-la-pourvoyeuse.jpg\" alt=\"La proveedora, 1739, Jean Sim\u00e9on Chardin\" style=\"width:353px;height:auto\" title=\"La proveedora, 1739, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La proveedora<\/strong>, 1739, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> <\/em><br><em>(Par\u00eds, Museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Expuesto en el Sal\u00f3n de 1739, este cuadro sorprende por su h\u00e1bil composici\u00f3n. La perspectiva de la puerta abierta, con la cuba de cobre y la criada que habla con su novio, pone de relieve la figura de la vendedora cuya imagen es capturada en una actitud ausente, como si su esp\u00edritu estuviera muy lejos de la banal y pura evocaci\u00f3n realista.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-la-gouvernante.jpg\" alt=\"La gobernanta, 1738, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"La gobernanta, 1738, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La gobernanta<\/strong>, 1738, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> <\/em><br><em>(Ottawa, Museo de Bellas Artes de Canad\u00e1)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>El ni\u00f1o se prepara para ir a la escuela; escucha con atenci\u00f3n las \u00faltimas recomendaciones de su gobernanta mientras que \u00e9sta le cepilla el sombrero, o tal vez se trata de una reprimenda por no haber recogido sus juegos? Las cartas, la mesa, son los mismos objetos que aparecen en el cuadro \u00abEl castillo de naipes\u00bb. Existen varias versiones de esta obra que fue presentada en el Sal\u00f3n de 1739.<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s del \u00e9xito obtenido por el artista en el Sal\u00f3n de 1737, el lenguaje pict\u00f3rico de Chardin se desarrolla hacia composiciones m\u00e1s complejas y refinadas, situando las escenas fuera del tiempo en un espacio absolutamente mental. Esta progresiva y lenta evoluci\u00f3n es la expresi\u00f3n de una b\u00fasqueda permanente de perfecci\u00f3n y de perseverancia en su deseo de renovaci\u00f3n, que lo condujo a utilizar la misma tem\u00e1tica.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-ratisseuse-navets.jpg\" alt=\"Mujer pelando nabos, 1738, Jean Sim\u00e9on Chardin, Washington, National Gallery\" title=\"Mujer pelando nabos, 1738, Jean Sim\u00e9on Chardin, Washington, National Gallery\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Mujer pelando nabos<\/strong>, 1738, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> (Washington, National Gallery)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Se trata de un interior dom\u00e9stico con humildes utensilios, como en la pintura holandesa del siglo XVII. No obstante, la referencia a escenas neerlandesas de cocina no es m\u00e1s que aparente, la similitud se halla solamente en la elecci\u00f3n de los accesorios y en la abundante utilizaci\u00f3n del color marr\u00f3n. La escena no contiene ninguna alegor\u00eda, muestra simplemente una cocinera en el instante en que interrumpe su trabajo. Su expresi\u00f3n, ni triste ni alegre, mira al vac\u00edo, en una eternidad que cobija un refugio contra el miedo y lo ef\u00edmero. Este instante de reposo se ha paralizado en lo intemporal.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-mere-laborieuse.jpg\" alt=\"La madre laboriosa, 1740, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"La madre laboriosa, 1740, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La madre laboriosa<\/strong>, 1740, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> (Par\u00eds, Museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Presentado en el Sal\u00f3n de 1740, este cuadro encarna un ideal de vida t\u00edpicamente burgu\u00e9s, muy alejado del mundo de la aristocracia cortesana. Para acentuar esta distancia, Chardin utiliza colores c\u00e1lidos y fundidos.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-benedicite.jpg\" alt=\"El bened\u00edcite, 1740, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"El bened\u00edcite, 1740, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El bened\u00edcite<\/strong>, 1740, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> (Par\u00eds, Museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Ternura y modestia, son los t\u00e9rminos que se podr\u00edan emplear para describir esta pintura, una de las m\u00e1s c\u00e9lebres del pintor. La ni\u00f1a m\u00e1s peque\u00f1a a interrumpido sus juegos y junta sus manos, con la mirada atenta puesta en su madre que la insta a recitar la oraci\u00f3n antes de la comida, mientras su hermana la observa. El tema de esta escena hab\u00eda sido representado ya por los maestros holandeses del siglo XVII.<br><\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Alojado en el Louvre a partir de 1757, Chardin continu\u00f3 (mientras ejecutaba numerosas r\u00e9plicas de los temas m\u00e1s solicitados) a perfeccionar su t\u00e9cnica personal, a trav\u00e9s de una elecci\u00f3n de colores muy luminosos con tonalidades m\u00e1s ligeras, lo cual corresponde a una mayor interiorizaci\u00f3n de su inspiraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-debris-dejeuner.jpg\" alt=\"La mesa de la cocina, 1763, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"La mesa de la cocina,1763, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>La mesa de la cocina<\/strong>, o tambi\u00e9n Los restos de una comida, hacia 1763, <\/em><br><em><strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> (Par\u00eds, Museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Encima de la mesa, <em>objetos r\u00fasticos y objetos refinados se mezclan con una virtuosidad hecha de contrastes.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-attributs-de-lart.jpg\" alt=\"Naturaleza muerta con los atributos del arte, 1766, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"Naturaleza muerta con los atributos del arte, 1766, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Naturaleza muerta con los atributos del arte<\/strong>, 1766, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong><\/em><br><em> (San Petersburgo, Museo del Hermitage) <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>En este cuadro comisionado por Catalina II de Rusia para la Academia de Bellas Artes de San Petersburgo, Chardin experimenta todas las materias y todas las degradaciones del color. La estatua \u00abEl Mercurio\u00bb de Pigalle, s\u00edmbolo de la escultura, aparece con los atributos de la pintura (una paleta con pinceles) y de la arquitectura (los planos y los instrumentos de un arquitecto). Sobre la mesa se encuentran las medallas al M\u00e9rito Art\u00edstico, entre las cuales destaca la medalla de la Orden de San Miguel recibida del escultor Pigalle en 1765.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sin preocupaciones, sin pesares<\/h2>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os de Chardin evocan im\u00e1genes intemporales de un mundo de juegos y de sue\u00f1os. <strong>El inter\u00e9s por el ni\u00f1o<\/strong> era propio de la \u00e9poca, y <strong>durante el Siglo de las Luces hasta se convirti\u00f3 en una moda<\/strong>, sobre todo en las altas esferas, llegando hasta una exagerada extravagancia. Pero tanto <strong>Chardin<\/strong> como <strong>Jean-Jacques Rousseau<\/strong>, <strong>fueron sensibles y sinceros defensores del mundo de la infancia<\/strong>. El contacto con la vida de las clases burguesas se llena de colores, en particular en las obras que representan a ni\u00f1os (<em><strong>El castillo de naipes<\/strong><\/em>, hacia 1740 y <em><strong>El ni\u00f1o de la peonza<\/strong><\/em>, cuadro presentado en el Sal\u00f3n de 1738) y ello con una especial ternura y un fervor particular que revela el profundo compromiso moral de Chardin con el clima cultural de la filosof\u00eda de las Luces (por eso Diderot fue un entusiasta defensor de su arte). En <em><strong>Ni\u00f1a con raqueta y volante<\/strong><\/em>, cuyos sobrios colores destacan sobre el fondo gris, la ni\u00f1a sale de la realidad espacial de la habitaci\u00f3n para convertirse en un s\u00edmbolo universal del disfrute infantil. As\u00ed se puede leer en un grabado sobre cobre ejecutado seg\u00fan este cuadro por <strong>Bernard L\u00e9pici\u00e9<\/strong>: \u00ab<strong>Sin preocupaciones, sin pesares<\/strong>, tranquila en mis deseos. Una raqueta y un volante son todos mis placeres\u00bb. Las figuras de ni\u00f1os de Chardin evocan tambi\u00e9n las figuras inm\u00f3viles y graves de <a title=\"Vermeer\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/pintura-barroca\/vermeer-y-la-escuela-de-delft\/\">Vermeer<\/a>.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-enfant-toton.jpg\" alt=\"El ni\u00f1o de la peonza, 1738, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"El ni\u00f1o de la peonza, 1738, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El ni\u00f1o de la peonza<\/strong> (L&#8217;enfant au toton), 1738, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong><\/em><br><em> (Par\u00eds, Museo del Louvre) <\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Esta exquisita pintura fue presentada en el Sal\u00f3n de 1738. Se trata del retrato de Auguste Gabriel, hijo del joyero parisino Charles Godefroy jugando al juego de la peonza (en franc\u00e9s toton). El \u00abtoton\u00bb es una peonza de marfil que se lanza encima de un cuadro con n\u00fameros con la esperanza que la peonza se parar\u00e1 sobre el n\u00famero deseado. Este juego se popularizar\u00e1 debido sobre todo al retrato de Chardin. El modelo, quien al parecer era un ni\u00f1o un poco bullicioso, para que permaneciera quieto durante las sesiones de posado, el pintor le pidi\u00f3 que jugara con su juego preferido.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Limitar el campo de visi\u00f3n a la media figura permiti\u00f3 a Chardin pintar a m\u00e1s grande escala, como es el caso en <em><strong>El castillo de naipes<\/strong><\/em>, del cual existen varias versiones. El tema del cuadro se inspira de las vanidades moralizantes del siglo XVII: la vanidad de las cosas humanas tan fr\u00e1giles como un castillo de naipes. Pero esta pintura tiende m\u00e1s bien a contradecir esta moral. Su composici\u00f3n estable y rigurosamente geom\u00e9trica, da a la escena un aire de permanencia que se opone a la naturaleza ef\u00edmera del pasatiempo al cual se consagra el chico, y por lo misma raz\u00f3n, de la ni\u00f1ez.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-chateau-cartes.jpg\" alt=\"El castillo de naipes, 1737, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"El castillo de naipes, 1737, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>El castillo de naipes<\/strong>, 1737, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> (Washington, National Gallery)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>En este cuadro maravillosamente intimista y contemplativo, Chardin nos ofrece el retrato del hijo de su amigo Lenoir, comerciante en muebles y ebanista. La composici\u00f3n presenta una estructura piramidal cl\u00e1sica. El ni\u00f1o es presentado de perfil, los cabellos atados con un lazo, absorto en su fr\u00e1gil construcci\u00f3n. Sobre la mesa algunas piezas de moneda y el Rey de corazones guardado en el caj\u00f3n. La sencillez de la composici\u00f3n, desnuda y al mismo tiempo elegante, la caracterizaci\u00f3n f\u00edsica y psicol\u00f3gica del personaje, el sabio empleo de los colores, todo ello es como un preludio al cuadro <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/postimpresionismo\/paul-cezanne\/#los-jugadores-de-cartas\">Los jugadores de cartas de Cezanne<\/a>.<br><\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-le-chateau-cartes.jpg\" alt=\"El castillo de naipes, Jean Simeon Chardin, detalle\" title=\"El castillo de naipes, Jean Simeon Chardin, detalle\"\/><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>La m\u00e1gica armon\u00eda de los tonos envuelve la escena con una luz c\u00e1lida y sutil, a la vez directa y difusa. La t\u00e9cnica de Chardin ha permanecido secreta, aunque se cree que utiliz\u00f3 de igual manera el dedo pulgar que el pincel. Sin embargo, no es dif\u00edcil imaginar que haya podido responder a las preguntas de un pintor mediocre de esta guisa: \u00abNos servimos de los colores pero pintamos con el sentimiento.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-fillette-au-volant.jpg\" alt=\"Ni\u00f1a con raqueta y volante, 1737, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"Ni\u00f1a con raqueta y volante, 1737, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Ni\u00f1a con raqueta y volante<\/strong>, 1737, <strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong> (Florencia, Museo de los Oficios)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><em>Una vez m\u00e1s Chardin ilustra el tema de los juegos. Nada deja entrever un amago de movimiento, el personaje permanece inm\u00f3vil posando para el pintor. Como todos los ni\u00f1os, a los cuales en aquella \u00e9poca se les vest\u00eda como adultos, la ni\u00f1a lleva un vestido con armaz\u00f3n (robe \u00e0 paniers), sus cabellos est\u00e1n cubiertos por una peque\u00f1a cofia decorada con flores azules y rojas. De una cinta de un luminoso color azul cuelgan unas peque\u00f1as tijeras de costura y un coj\u00edn rojo para alfileres. Tal vez ha sido autorizada a interrumpir su lecci\u00f3n por un peque\u00f1o recreo. El fondo monocrom\u00e1tico y neutro est\u00e1 supeditado a la representaci\u00f3n pl\u00e1stica de la ni\u00f1a. El juego crom\u00e1tico entre el blanco del vestido, los tonos marrones del cors\u00e9 y de la silla, y los tonos rosados de la piel se intensifican por medio de los azules de la cinta y los rojos del coj\u00edn.<\/em><\/p>\n\n\n\n<!-- AdBoxLeft2023 --><ins class=\"adsbygoogle\" style=\"display:block\" data-ad-client=\"ca-pub-2468002815867636\" data-ad-slot=\"1318022963\" data-ad-format=\"auto\" data-full-width-responsive=\"true\"><\/ins><script> (adsbygoogle = window.adsbygoogle || []).push({});<\/script><h2 class=\"wp-block-heading\">Autorretrato al pastel<\/h2>\n\n\n\n<p>Hacia 1770, la salud de Chardin empez\u00f3 a declinar, y con ella, el inter\u00e9s del p\u00fablico, que se sent\u00eda m\u00e1s atra\u00eddo por las escenas de f\u00e1cil patetismo, aunque no exentas de un cierto encanto que pintaba <a href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/la-escena-de-genero-del-siglo-xviii\/jean-baptiste-greuze\/\" data-type=\"link\" data-id=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/la-escena-de-genero-del-siglo-xviii\/jean-baptiste-greuze\/\">Greuze<\/a>. Habiendo casi abandonado la pintura al \u00f3leo, <strong>Chardin se consagr\u00f3 sobre todo al pastel<\/strong> (el gusto por esta t\u00e9cnica se lo hab\u00eda dado su amigo el pintor pastelista <a title=\"Quentin de Latour\" href=\"https:\/\/www.aparences.net\/es\/periodos\/rococo\/el-retrato-frances\/\">Quentin de Latour<\/a>), tambi\u00e9n a causa de su vista deficiente, da\u00f1ada por el empleo en sus pinturas de pigmentos a base de plomo y sus aglutinantes que acabaron por quemar progresivamente sus retinas. Fue durante este \u00faltimo periodo, liberado casi totalmente de las responsabilidades y preocupaciones que le supon\u00edan los encargos, cuando realiz\u00f3 algunos de sus mejores cuadros (<em><strong>Autorretrato con gafas<\/strong><\/em> de 1775), marcados por la conmovedora humanidad de su inspiraci\u00f3n que lo sit\u00faa <strong>entre los protagonistas de la pintura francesa del siglo XVIII<\/strong>. Chardin ten\u00eda 76 a\u00f1os cuando realiz\u00f3 este autorretrato: inmediatamente despu\u00e9s de haberlo pintado decide exponerlo en el Sal\u00f3n de 1775, al lado del retrato de su segunda mujer, Marguerite Pouget, con la que se hab\u00eda casado treinta a\u00f1os antes. Este retrato se podr\u00eda considerar como el resumen de toda una existencia, una de las \u00faltimas p\u00e1ginas en la historia de una vida. De hecho, este pintor tan comprometido con la realidad nos ofrece en su autorretrato una peculiar e imprevisible interpretaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.aparences.net\/wp-content\/uploads\/2012\/02\/chardin-autoportrait.jpg\" alt=\"Autorretrato con gafas, 1775, Jean Sim\u00e9on Chardin\" title=\"Autorretrato con gafas, 1775, Jean Sim\u00e9on Chardin\"\/><figcaption class=\"wp-element-caption\"><em><strong>Autorretrato con gafas<\/strong>, 1775, <\/em><br><em><strong>Jean Sim\u00e9on Chardin<\/strong>, <\/em><br><em>(Par\u00eds, museo del Louvre)<\/em><\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El parisino Chardin (1699-1779) representa una posici\u00f3n radicalmente opuesta al arte de Corte y a la tendencia dominante en la pintura francesa del siglo 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