Cubismo

Picasso: formas inéditas

El cubismo es un movimiento que nace con el cuadro de Pablo Picasso «Las señoritas de Aviñón» que fue acabado en 1907. Buscando resolver el problema del claroscuro, Picasso sustituye las zonas de sombra por grandes líneas paralelas. Estas innovaciones, contradecían todas las convenciones académicas del siglo XX que acababa de nacer y emocionaron a numerosos contemporáneos del pintor.

Durante el invierno de 1907-1908, Braque, que había visto el cuadro en el taller de Picasso, se compromete a seguir el mismo camino con su cuadro «Gran desnudo». A partir de entonces, y hasta 1914, ambos artistas van a compartir un nuevo lenguaje figurativo. Pero Cezanne había contribuido ya a preparar la llegada del cubismo devolviendo al objeto toda su densidad. Junto con los fauvistas y su discurso analítico, el impresionismo, nacido entre 1860 y 1870, proporciona una base importante para el nacimiento del cubismo. Los impresionistas renunciaron a dar forma a un contenido cargado de un mensaje y representaban escenas de la vida cotidiana, con una gama cromática clara y natural. Es sobre todo sobre las teorías de Cezanne que se apoyaron toda una serie de artistas cubistas. Picasso decía que lo que Cezanne había hecho con la realidad «constituía un progreso mucho más importante que la máquina de vapor»;  la retrospectiva de las obras de Cezanne en el Salón de otoño de 1907 había marcado profundamente a Picasso y Braque.

Las señoritas de Aviñón, 1907, Pablo Picasso, Nueva York, MOMA
Las señoritas de Aviñón, 1907, Pablo Picasso, (Nueva York, MOMA).

Este cuadro marca el comienzo del «pensamiento cubista». Picasso rechaza las reglas que regían la percepción del espacio, el naturalismo de los colores y las proporciones naturales para representar los cuerpos. Las mujeres desnudas son representadas en tres dimensiones y el espacio donde se mueven se sitúa dentro de un decorado en dos dimensiones donde coexisten al mismo tiempo diferentes perspectivas. El título del cuadro hace referencia a estas «casas de Aviñón», los prostíbulos de la calle de Aviñón de Barcelona. Picasso había vivido en esta ciudad antes de instalarse en París y había retomado recuerdos de esta época en su cuadro. Picasso no expuso este cuadro hasta 1916 y solo durante un breve periodo. En 1924, gracias a la intervención de André Breton, la obra entró en la colección del modisto Jacques Doucet antes de llegar en 1939 al Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Braque, protagonista junto con Picasso de la revolución cubista, llega a París donde entra en contacto con la pintura impresionista y fauvista, en particular con la obra de Dufy y Friesz. Braque expuso 27 cuadros en  1908, entre los cuales se encuentran numerosas representaciones de paisajes que evocan Cezanne realizados en La Estaque y las primeras naturalezas muertas cubistas con instrumentos de música, así como el «Grand desnudo». Apollinaire redactó el catálogo de la exposición. Fue también Guillaume Apollinaire quien condujo a Georges Braque por primera vez al taller de Picasso en 1908. En esta época, Picasso acababa de terminar «Las señoritas de Aviñón». Braque se emocionó de tal manera que por un momento temió no poder asimilar lo que había visto. Pronto surgió una estrecha amistad entre ambos pintores. Desde entonces, Braque se abrió a temas que nunca había tratado en su obra. Así nació uno de sus escasos desnudos femeninos. Con su «Gran desnudo», Braque, como Picasso, tuvo que hacer frente a una gran hostilidad por parte de los visitantes de su taller.

El Gran desnudo, 1907, Georges Braque
El Gran desnudo, 1907, Georges Braque,
(París, Centro Pompidou).

El cuerpo desnudo de la mujer, situado delante de una tela que presenta un drapeado rígido y anguloso, parece ostentar una cierta pesadez. Ambos elementos, la tela del plano posterior con la cual la mujer parece envolverse, y el color que bordea el tejido y que va del rojo al amarillo pasando por el ocre, evoca «Las bañistas» de Cezanne y «Las señoritas de Aviñón» de Picasso.

La influencia del arte africano

Como a los pintores del Die Brucke (El puente), el arte africano ejerció igualmente una influencia importante sobre Picasso y Braque. Se sabe que Pablo Picasso en particular hizo entrar en su obra su pasión por las colecciones y su gusto por la experimentación. Fue el primero en utilizar en pintura elementos del arte tribal africano. Además de las numerosas máscaras y estatuíllas, las abundantes fotografías de origen africano que forman parte de su herencia, atestiguan del sutil interés de Picasso por los peinados y adornos capilares femeninos («Mujer de perfil», 1906-1907, París, Museo Picasso). A partir de 1908, Picasso y Braque buscan liberar las formas esenciales (poliedros, cilindros, conos) y fragmentan los volúmenes (Picasso «Mujer sentada en una butaca» de 1910). Ambos pintores despersonalizan el «acto de pintar» gracias a un grafismo simple.

Picasso, figuras de mujer
Mujer de perfil, 1906-1907; Mujer, época de Las señoritas de Aviñón,
Pablo Picasso, (París, Museo Picasso)

Los visitantes de aquella época, veían el taller de Picasso como un lugar mágico. André Salmon, en un artículo, describe el taller del Boulevard de Clichy como un lugar donde se podían ver a extraños personajes de madera encima de los muebles. Objetos pertenecientes al patrimonio más valioso de la escultura africana y polinesia, acogían al visitante. Max Jacob recuerda que Pablo Picasso había descubierto la escultura africana en el taller de Henri Matisse. Éste había puesto en las manos de Picasso una estatua de madera negra de la que no se había separado en toda la noche. Al día siguiente en el taller de Picasso, aparecieron numerosos dibujos de cabezas de mujeres con un solo ojo o con una nariz muy larga.

El Cubismo analítico

En el primero periodo del cubismo, llamado cubismo analítico (1909/10 a 1912), los retratos o las naturalezas muertas son analizados desde muchos puntos de vista gracias a la fragmentación del volumen en varias facetas y a la independencia de los diversos planos. Los colores utilizados ya no respetan el color real de los objetos y se limitan a tonalidades prácticamente monocromáticas. Se da una gran importancia a la luz y a la transparencia de los planos. Las zonas contrastadas de luz y de sombra contribuyen a representar el relieve; permiten también, como en el caso de las perspectivas, integrar varias fuentes de luz.

Muchacha con mandolina, 1910, Pablo Picasso
Muchacha con mandolina, 1910, Pablo Picasso, (Nueva York, Museo de Arte Moderno).

Poco tiempo después de la realización por Georges Braque en 1910 en París del cuadro ovalado «Mujer con mandolina», Pablo Picasso realiza dos cuadros que atestiguan de una estrecha relación y de intercambios de ideas entre los dos artistas. El primer cuadro «Muchacha con mandolina», constituye una forma de respuesta al cuadro de Braque «El gran desnudo». Picasso dijo que había utilizado la mandolina por su semejanza con las formas del cuerpo femenino.

Cubismo sintético

En la fase llamada cubismo sintético, que se sitúa entre 1912 y 1914 aproximadamente, artistas como Georges Braque, Pablo Picasso, Juan Gris y Fernand Léger, partiendo de elementos abstractos, utilizan las técnicas pictóricas cubistas para nuevos experimentos. Se introdujo la técnica del papel encolado que será el punto de partida de todas las técnicas del collage (papier colé). En septiembre de 1912 Braque realiza, «Frutero y vaso»; en octubre del mismo año Picasso realiza «Guitarra y hoja de música». Seis mes más tarde, Picasso pega sobre un lienzo oval un trozo de hule cuyo dibujo simulaba el trenzado de una rejilla («Naturaleza muerta con silla de rejilla», de 1912). Este  procedimiento será el inicio del empleo del collage. Es gracias a los papeles pegados y al collage que los dos artistas reintroducen el color en sus cuadros. Según Braque, «el papel pegado libera el color del modelo»; el color se libera de la forma y se independiza.

Frutero, botella y vaso, 1912, Georges Braque
Frutero, botella y vaso, 1912, Georges Braque, (París, Centre Pompidou).

Esta naturaleza muerta fue realizada en Sorgues en 1912, lo que nos indica el fragmento de la palabra «SORG» escrito con una plantilla e integrado por Braque en su obra. En Sorgues, Braque comienza por primera vez a incorporar en sus cuadros, además de colores, otros materiales – por ejemplo un papel cuyo dibujo imita la madera, y arena. Picasso empieza poco tiempo después a dedicarse a experiencias similares como en «Naturaleza muerta con silla de rejilla».

Juan Gris y Marcoussis se unen muy pronto a las inquietudes de Braque y Picasso. Juan Gris era vecino del taller de Pablo Picasso. Las obras de sus comienzos atestiguan de manera ejemplar del increíble impacto del cubismo sobre los jóvenes artistas de aquella época; son sus creaciones las que darán un nuevo impulso al cubismo del último periodo. Desde 1912, Gris adopta los procedimientos cubistas («Guitarra y flores», MOMA, Nueva York), pero introduce colores definidos y una construcción rigurosa. Las capacidades intelectuales de Gris proporcionan al cubismo una base teórica que hasta entonces nunca había sido formulada. En 1914 utiliza la técnica del collage («Naturaleza muerta», Otterlo, Museo Kröller-Müller) y adhiere al cubismo sintético.

La guitarra, 1913, Juan Gris, París, Centro Pompidou
La guitarra, 1913, Juan Gris, (París, Centro Pompidou).

Gris será considerado, después de Picasso y de Braque, como uno de los principales representantes del cubismo. Este cuadro dentro del cuadro sigue la colocación de las rayas verticales y se encuentra cortado o recubierto allí donde se encontraban al origen los bordes derecho e izquierdo del cuadro. Como si fuera un telón abierto, la banda izquierda que delimita el cuadro está cubierta por un triángulo que se abre sobre un espectáculo bucólico donde aparecen una madre y su hijo.

En sus composiciones cubistas, Marcoussis busca el medio de interpretar la luz. Otros artistas, como Metzinger, Gleizes, Le Fauconnier, Léger y Delaunay, expresan en sus obras tendencias parecidas a las de los cubistas ortodoxos. Pero las aportaciones de Léger y de Delaunay fueron las más originales. Léger pone énfasis en los volúmenes y en el movimiento («Desnudos en el bosque», 1909-1910). En París, en el Salón de los Independientes de 1911, Léger se da a conocer con este cuadro. El crítico de arte Louis Vauxcelles refiriéndose al arte de Léger no hablaba de cubismo sino de tubismo. Esta denominación no gustaba  al pintor que declaraba haberse lanzado con todas sus fuerzas del lado opuesto al impresionismo. Sufrió muchos periodos de desaliento, diciendo que había luchado durante dos años con la plasticidad de los «Desnudos en el bosque». A partir de 1912, con «La mujer de azul», reintroduce los colores puros.

La mujer de azul, 1912, Fernand Léger
La mujer de azul, 1912, Fernand Léger, (Basilea, Kunstmuseum)
Las bañistas, 1912, Jean Metzinger
Las bañistas, 1912, Jean Metzinger, (Filadelfia, Philadelphia Museum of Art).

El cuadro de Metzinger atestigua del trabajo intenso del artista sobre las distintas variaciones de «Las bañistas» de Paul Cezanne, y de los desnudos pintados por Picasso en su época cubista, en particular «Las señoritas de Aviñón». Sin embargo, las bañistas de este cuadro no ocupan más que una parte de este formato vertical. Sobre el borde inferior, se distinguen dos mujeres desnudas delante de un paisaje. En la parte superior, un puente ferroviario atraviesa el espacio natural. Detrás, se presentan una serie de detalles de arquitectura cuyas formas exteriores se transforman en líneas de horizonte sobre las cuales se levantan árboles aislados. Fiel a los medios estilísticos utilizados por el cubismo analítico, Metzinger descompone los volúmenes de los cuerpos, de los árboles y de los elementos de arquitectura.

El velódromo, 1911-1912, Jean Metzinger
El velódromo, 1911-1912, Jean Metzinger,
(Venecia, Museo Peggy Guggenheim)

Albert Gleizes, pintor, ilustrador y escritor, viajó en 1915 a Estados Unidos. Dos años más tarde, realizaba en Nueva York su cuadro «En el puerto». Inspirándose de los collages realizados por Braque y Picasso, Gleizes pega sobre una tabla de madera una pintura al óleo mezclada con arena. Los cuadros de Gleizes muestran claramente que los artistas que trabajaron según el método cubista inventaron medios estilísticos extremadamente diversos.

En el puerto, 1917, Albert Gleizes
En el puerto, 1917, Albert Gleizes, (Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza).

Sobre esta tabla, el artista resumió las múltiples impresiones experimentadas al contemplar el puerto de Nueva York. Distintos cuadros dibujados reúnen varios cuadros dentro del cuadro, unos orientados en diagonal hacia la derecha, y otros hacia la izquierda. Se trata de superposiciones de diferentes detalles, fragmentados e identificables, como cascos de barcos, rascacielos, el humo que sale por las chimeneas, entre otros numerosos elementos.

Robert Delaunay

Robert Delaunay (París 1885 – Montpellier 1941), por sus investigaciones sobre la luz, el color y el movimiento, realiza un trabajo innovador: disuelve, rompe, curva las formas («Torre Eiffel» 1910) pero las reestructura gracias a su trabajo sobre el color («La ciudad de París», 1910-1912). Delaunay decidió constituir una verdadera arquitectura de los colores, para la cual Guillaume Apollinaire inventó el concepto de cubismo órfico y más tarde será definido como orfismo. Delaunay, que rechazó en un primer momento el neologismo de Apollinaire, dio una definición de esta nueva tendencia, el orfismo, señalando que la relación entre los colores se utilizaba como un medio de construcción autónomo, como fundamento de una pintura que ya no era imitativa. Precisaba que los colores expresaban juegos, modulaciones, ritmos, contrapesos, fugas, profundidades, vibraciones, acuerdos, es decir, un orden. Cuando los cubistas escandalizaban en su presentación en el Salón de los Independientes de 1911, el mismo año Delaunay participaba con tres cuadros en la primera exposición del Blaue Reiter a Munich. Finalmente, Delaunay jugó un papel muy importante en la difusión de las ideas cubistas.

La ciudad de París, 1910-1912, Robert Delaunay
La ciudad de París, 1910-1912, Robert Delaunay, (París, Museo de Arte Moderno)
La torre Eiffel, 1910, Robert Delaunay
La torre Eiffel, 1910, Robert Delaunay

La forma original de la torre, aquí rota e inclinada, entra en conflicto con otros elementos. Lejos de ser una representación fiel, un recuerdo de París, la torre Eiffel de Delaunay es un elemento modular sin fin, sometido a experiencias de composición.

El equipo de Cardiff, 1912-1913, Robert Delaunay
El equipo de Cardiff, 1912-1913,
Robert Delaunay, (Eindhoven, Stedelijk van Abbe Museum)

Los cubistas entablaron relaciones con los movimientos de vanguardia europea: con los futuristas italianos, quienes influenciaron a algunos cubistas en la expresión del movimiento; con el grupo Die Brücke, el cual a partir 1912 se inspiró de los colores más fríos y más opacos del cubismo. Después de la Primera Guerra mundial, el movimiento cubista se debilita. Picasso y Braque se separan y evolucionan de forma distinta. Otros, como Mondrian, Delaunay, Léger, Kupta, Metzinger, se orientan hacia la abstracción geométrica o informal, o hacia la figuración. Solo Gris permanecerá fiel al cubismo.

Carrusel eléctrico, hacia 1906, Robert Delaunay
Carrusel eléctrico, hacia 1906, Robert Delaunay
(París, Museo de Arte Moderno, Centro Pompidou)

Fernand Léger

En sus orígenes, el cubismo se encontraba impregnado de un profundo recelo en la percepción humana de la realidad del mundo visible. En la obra de Fernand Léger, el cubismo se convirtió en un arte de aceptación. Nieto de agricultores normandos e hijo de un ganadero; hombre corpulento pero de apariencia curiosamente encantadora, Léger en sus obras ensalza el mundo tecnológico de una forma poco intelectual e ingenua. Instalado en La Ruche, en Montparnasse, había encontrado a Delaunay, Chagall, Soutine, Max Jacob y Cendrars. La exposición de Cézanne en el Salón de otoño fue determinante para su arte y abandona sus primeras experiencias impresionistas y fauvistas. Al contrario que Picasso y Braque, utiliza en su periodo cubista colores vivos y desarrolla movimiento y dinamismo en sus composiciones. Poco a poco, organiza la oposición de los valores de las líneas y de los colores contrarios («El despertador») unicamente con formas geométricas pintadas con colores puros. El arte de Léger representa una evolución clara y personal del cubismo y de la primera etapa constructivista.

El despertador, 1914, Fernand Léger
El despertador, 1914, Fernand Léger,
(París, Museo Nacional de Arte Moderno)

Durante la Primera Guerra mundial, Léger realiza dibujos donde representa la vida cotidiana de sus compañeros en el frente. De estos croquis, sacará una obra magistral («La partida de cartas» de 1917). Después de la guerra, pinta composiciones cuyos temas hacen referencia al mundo del circo utilizando colores brillantes y formas circulares («El circo Medrano», de 1918). En «El puente del remolcador» pintado en 1920, comienza a reintroducir la figura humana y continua asociando «valores contrarios» (volúmenes, superficies, tonos).

Composición, 1918, Fernand Léger
Composición, 1918, Fernand Léger,
(Moscú, Museo Pushkin)

Después de la Primera guerra mundial, Léger comienza a interpretar la actualidad: la ciudad, el trabajo, la fábrica y el progreso mecánico, todo ello desembocando en composiciones de líneas, colores, volúmenes regulares que restituyen el sentido de la vida moderna, con una sutil alternancia de elementos figurativos y abstractos.

Tres mujeres, 1921, Fernand Léger, Nueva York, MOMA
Tres mujeres, 1921, Fernand Léger, (Nueva York, MOMA).

En esta tela, la figura humana está muy presente pero supeditada a líneas verticales y horizontales, y tratada como un valor plástico de una gran modernidad.

Mujer con un libro, 1923, Fernand Léger
Mujer con un libro, 1923, Fernand Léger, (Nueva York Metropolitan Museum)

En 1924, Léger abre una escuela con Ozenfant donde acuden numerosos artistas jóvenes que reivindicarán luego su herencia. En esta época Léger se dedica a reproducir objetos corrientes en  « gran plano » como en el cine, proyectándolos hacia delante o en el espacio (« Composición » de 1929). Después de este periodo, se vuelve hacia formatos más grandes y la figura humana es representada frontalmente, rígida, acompañada de elementos naturales (vegetales, animales) y mecánicos (« Composición con dos loros », 1935-1939).

Composición con dos loros, 1935-1939, Fernand Léger
Composición con dos loros, 1935-1939, Fernand Léger,
(París, Museo Nacional de Arte Moderno)

En 1940, Léger vuelve a Nueva York por tercera vez y permanece allí durante la Segunda Guerra mundial. En este periodo estadounidense, pinta las series de buceadores y de acróbatas, personajes flotando en el espacio como los objetos que representaba entre 1926 y 1931. De vuelta a Francia en 1945, se afilia al partido comunista y sus « cuadros manifiestos » muestran sus preocupaciones sociales y su interés por la humanidad (« Los placeres del ocio sobre fondo rojo » de 1949). Léger no se limita a la pintura de caballete. Su gusto constante por los grandes formatos lo orientó igualmente hacia la pintura monumental : En 1925, realiza un decorado mural para el pabellón de Le Corbusier en la Exposición de las Artes Decorativas ; realiza mosaicos ; crea los decorados y el vestuario del ballet de Rolf Maré, « La creación del mundo » y realiza « El ballet mecánico » en 1924. Artista profundamente original, ha influido en el arte del cartel y a los artistas del pop art.

Los placeres del ocio sobre fondo rojo, 1949, Fernand Léger
Los placeres del ocio sobre fondo rojo, 1949, Fernand Léger,
(Biot, Museo Nacional Fernand Léger)