Dadá

La revuelta dadaísta.

El dadaísmo, llamado también Dadá, era un fenómeno internacional y multidisciplinario, que se revela como un estado de espíritu o  un modo de vida más que como movimiento artístico. Las ideas y las actividades de los dadaístas se desarrollaron en Nueva York, Zurich, París, Berlín, Hannover, Colonia y Barcelona, durante y después de la Primera Guerra mundial, cuando intelectuales de orígenes diversos,

poetas, críticos y pintores, se unen para rechazar los valores y los modelos de la cultura tradicional y expresar su cólera contra la guerra. Para ellos, los horrores de la contienda demostraban los errores y la hipocresía de los valores establecidos. Su objetivo no eran sólo los organismos oficiales, sino también los organismos artísticos oficiales, que en la sociedad burguesa formaban parte del status quo socio-político.

Autómatas republicanos, 1920, George Grosz
Autómatas republicanos, 1920, George Grosz
(Nueva York, Metropolitan Museum)

El 5 de febrero de 1916, el director de teatro Hugo Ball abre en Zurich el Cabaret Voltaire donde Emmy Hennings, Tristan Tzara (el redactor de los manifiestos dadá), Jean Arp, Marcel Janco, Huelsenbeck, Hans Richter son los protagonistas de las noches consagradas al arte ruso y francés, a las canciones, a los bailes, a los poemas simultáneos y a la música negra. Los artistas de Zurich publican las revistas Cabaret Voltaire y Dada y realizan cuadros, collages, poesías abstractas y poemas.

Configuración (ombligo, camisa y cabeza), 1927-1928, Jean Arp
Configuración (ombligo, camisa y cabeza), 1927-1928, Jean Arp (Basilea, Öffentliche Kunstmuseum)

La palabra dadá fue encontrada «por casualidad» sin duda hojeando un diccionario francés («dadá» es una expresión utilizada para designar un juguete); Tzara dijo: «dadá no significa nada, dadá es un producto de la boca». El rechazo de toda actitud racionalista se acompaña de la desacralización de las formas y de su significado (aunque el movimiento se vincula con realizaciones estéticas concretas inspiradas del cubismo).

En 1918, Viking Eggeling y Francis Picabia se unen al grupo de Zurich; Picabia crea el dadá de Barcelona con Albert Gleizes y Arthur Cravan, escritor y boxeador, quien había establecido un vínculo directo con el dadá estadounidense. Dadá debuta en Nueva York entre 1915 y 1917, introducido por Marcel Duchamp, por Picabia y por Man Ray; su actividad se caracteriza por el principio fundamental del azar y de la atribución de un valor nuevo a los objetos encontrados, desviados de su contexto y cuyo resultado son obras particularmente innovadoras, como el ready-made de Duchamp La fuente de 1917.

El molinillo de chocolate I, 1914, Marcel Duchamp
El molinillo de chocolate I, 1914, Marcel Duchamp (Philadelphia Museum of Art)

En Europa, se forman nuevos grupos en Berlín (1918-1923) con R. Huelsenbeck, Raoul Hausmann, Johannes Baader, John Heartfield y George Grosz que aportan a sus obras, marcadas ya sea por el expresionismo o por el cubo-futurismo, (pinturas, espectáculos, fotomontajes y escritos), el signo de una enérgica protesta política contra la restauración de Weimar. Se crearon dos revistas, la satírica Die Pleite fundadá por Grosz y Der Dada.

ABCD, Autorretrato, 1921, Raoul Hausmann
ABCD, Autorretrato, 1921, Raoul Hausmann, (Nueva York, Metropolitan Museum).

Raoul Hausmann (Viena 1886 – Limoges 1971) considerado por el régimen nazi como «artista degenerado», tuvo que abandonar Alemania en 1933; viaja a Europa y se instala en Francia a partir de 1944.

En Hannover, el movimiento dadáísta está representado por K. Schwitters cuya actividad es menos comprometida políticamente que la de los artistas berlineses, aunque el volumen de su obra sea considerable. En Colonia, a Max Ernst y a T. Baargeld se les une en 1919 Jean Arp; publican revistas y fomentan una agitación intelectual en la ciudad. En 1921, Max Ernst participa en la exposición organizada por Bretón en París, acercándose al grupo dadá, pero también al surrealismo. Inventa nuevas técnicas como el frottage y realiza obras visionarias de una extraordinaria lucidez.

Sin título – Dada, hacia 1922, Max Ernst, Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza
Sin título – Dada, hacia 1922, Max Ernst
(Madrid, Museo Thyssen-Bornemisza).

Esta pintura está basada en la idea de la desorientación sistemática, donde el encuentro casual entre objetos de uso cotidiano y formas inventadas se transforma en una composición irónica y arbitraria.

Con el cuadro La Virgen María castigando al Niño Jesús de 1927 Ernst pretendía hacer una sátira del Cupido castigado de la Antigüedad, y de las representaciones cristianas de la vida de Jesús (los tres testigos que se asoman por la ventana son André Breton, Paul Eluard y el pintor), el artista quería liberarse así del mismo tipo de castigo que de niño había recibido de su padre. Por otro lado, esta obra (que ya había provocado un escándalo en Colonia), hace referencia a las obras manieristas de Pontormo o de Parmigianino, a la pintura metafísica de De Chirico, y se anticipa a las escenas surrealistas.

La Virgen María castigando al Niño Jesús, detalle, 1926, Max Ernst
La Virgen María castigando al Niño Jesús, detalle, 1926, Max Ernst (Colonia, Ludwig Museum)

El movimiento Dadá se manifiesta en París entre 1919 y 1922, donde se encuentran algunos de sus protagonistas: Duchamp, Picabia, Tzara. Escritores como André Breton, P. Soupault y Paul Eluard fundan la revista Literatura, pero lentamente este movimiento irá cesando su actividad permitiendo el nacimiento del surrealismo.

Hannah Höch

Hannah Höch (Gotha 1889 – Berlín 1978), durante su época de estudiante en Berlín conoció a Hausmann y fue su compañera durante algunos años. En 1919 participa en la primera exposición dadá en Berlín y se une al Novembergruppe; en la década de 1920 entra en contacto con las corrientes más importantes de la vanguardia europea. Demuestra una personalidad original en el ámbito del fotomontaje y del collage, en los cuales Höch experimenta todas las posibilidades de expresión y de comunicación, con un espíritu irónico y desacralizante. En 1924 reside en París y conoce a Mondrian, y posteriormente se interesa al movimiento De Stijl en Holanda.

La novia, 1927, Hannah Höch
La novia, 1927, Hannah Höch,
(Berlín, Berlinische Galerie)
Corte con el cuchillo de cocina Dadá a través de la barriga cervecera de la República de Weimar, 1919, Hannah Höch
Corte con el cuchillo de cocina Dadá a través de la barriga cervecera de la República de Weimar, 1919, Hannah Höch (Berlín, Staatliche Museen).

En el collage sobresalen las ruedas y los cojinetes de bolas alrededor de los cuales gira toda la composición. Para la vanguardia, el siglo XX es sinónimo de la fuerza motriz de las máquinas que tienen efectos progresivos y destructivos.

En 1937, la pintura Die Journalisten (Los Periodistas) le valió a Hannah Höch el reproche de «bolchevismo cultural» por parte de los nacionalsocialistas, así como la prohibición de exponer. Había tocado la fibra sensible de la época, porque durante la República de Weimar, la prensa en particular, jugó  un papel importante en los intentos de socavar la democracia.

Periodistas, 1925, Hannah Höch (Berlín, Berlinische Galerie)
Periodistas, 1925, Hannah Höch (Berlín, Berlinische Galerie)

Kurt Schwitters

A partir de 1919, Kurt Schwitters (Hannover 1887- Ambleside 1948) comienza a pintar telas abstractas que expone en la galería Der Sturm. En esta época, encuentra a Arp y a Hausmann, miembros del Club Dada de Berlín. En 1919 crea sus primeros cuadros Merz usando una técnica de collage que consistía en utilizar objetos y materiales heterogéneos, creando así una «visión del mundo» sumamente individual: «soy pintor y pongo clavos en mis cuadros”. También poeta, en sus obras Schwitters mezclaba letras, tipografía, pintura y poesía, convirtiéndolas en verdaderos poemas visuales. También compuso poemas fonéticos que serán el punto de partida de la famosa Ursonate. En 1922 participa en el congreso dadá-constructivista de Weimar y encuentra a Theo van Doesburg con el que viajará a Holanda para participar en la campaña dadá. Edita la revista Merz (1923-1932) donde publica sus textos, los del movimiento De Stijl y de la Bauhaus, después se orienta hacia una forma de arte donde simplifica progresivamente sus Merzbilder (Pintura Merz 32 A). En 1932 adhiere al grupo Abstracción-Creación y participa en las exposiciones Cubism and Abstraction y Fantastic Art, Dada, Surrealism en el MOMA de Nueva York. En 1937 tuvo que abandonar la Alemania nazi y refugiarse en Noruega. Finalmente en 1940 se instala en Londres.

Pintura Merz 32 A (El cuadro de las cerezas), 1932, Kurt Schwitters
Pintura Merz 32 A (El cuadro de las cerezas), 1932, Kurt Schwitters
(Nueva York, The Museum of Modern Art)

Schwitters demostró que podía hacer arte con todo y contribuyó a elaborar un nuevo estatus del artista («Todo lo que el artista escupe, es arte») que ha influido profundamente en la creación artística y en las generaciones jóvenes.

Construcción para mujeres nobles, 1919, Kurt Schwitters
Construcción para mujeres nobles, 1919, Kurt Schwitters (Los Ángeles, Los Ángeles County Museum of Art)

Francis Picabia

Francis Picabia (París 1879-1953) después de haber alcanzado uno cierto éxito comercial con cuadros de inspiración impresionista y fauvista, entra en contacto con Marcel Duchamp (1911) y comienza así una búsqueda encaminada hacia una nueva estética. Sus obras «maquinistas» hacen referencia al mito de la máquina vista de manera simbólica, pero también al dibujo industrial y comercial (Parada amorosa). En 1915, participa en Nueva York con Duchamp, Man Ray y Varese en la revista «291»; en 1916 viaja a Barcelona y funda la revista «391» donde publica una selección de sus primeras poesías. En París, participa en el movimiento dadá con Duchamp hasta 1922, creando obras provocadoras (Sombrero de paja) y continua con sus obras mecánicas. Sus trabajos se acercan al surrealismo hasta 1924, fecha en la que ataca a André Breton en la revista «391». Pasa incluso por un corto periodo abstracto (1937-1938) y vuelve al impresionismo y al fauvismo. Hoy en día la crítica destaca la gran influencia ejercida por la obra de Picabia sobre una gran parte de la producción artística de los años 1960 y 1970, desde el Pop Art hasta las numerosas ramificaciones del arte conceptual.

Parada amorosa, 1917, Francis Picabia
Parada amorosa, 1917, Francis Picabia
(Colección particular)
Udnie, 1913, Francis Picabia, París, Centro Pompidou
Udnie, 1913, Francis Picabia (París, Centro Pompidou).

Aquí, Picabia desarrolla un proceso de disolución formal que roza la abstracción. Con su pintura, pretende sugerir sensaciones difíciles de expresar de un modo figurativo, como la armonía de la música y de la danza. El personaje representado es Udnie, cuyo nombre aparece en la parte superior del cuadro. Se trata de una bailarina que el artista había conocido durante un viaje transatlántico a Estados Unidos. Fascinado por los espectáculos de baile un poco atrevidos de la joven artista (arrestada por otro lado durante una gira por América), Picabia le dedica, ya antes de su llegada a Nueva York, una serie de guaches y  acuarelas.